Qué he aprendido de la astrología en 20 meses

Somos el universo conociéndose — Nassim Haramein

Las veces que he tomado la decisión de incursionar en el aprendizaje de nuevas cosas, usualmente todo se me presenta muy cuesta arriba. Debe ser que la intuición de la magnitud de ese nuevo camino me condiciona a atacar de manera balanceada y sincrónica el próximo mundo en el que deseo adentrarme, cosa que implica mucha inversión de tiempo y energía. Este artículo es seguramente aquel que hubiese deseado encontrarme cuando no sabía absolutamente nada del tema.

Todo empezó cuando me topé con un comentario que hizo el controvertido Matías De Stefano en una de sus conferencias “espirituales” en las que no faltan reptilianos, annunakis y una ONU galáctica que nos ha puesto en una especie de cuarentena por hacerlo estallar todo. Sinceramente, nunca me ha preocupado si es o no verdad lo que él cuenta, ni tú ni yo podemos demostrarlo. Lo que valoro de estos tipos elocuentes son aquellas capacidades de reinventar y recontar creativamente la historia, de hecho esto es representado por una de las musas griegas y es lo que siempre ocurre: no hay una historia fija, no la conocemos; simplemente sabemos de aquello que nos cuentan los que se impusieron en algún momento coyuntural de la humanidad. Cada cierto tiempo suceden eventos y aparecen personas que nos hacen entender los hechos históricos de otra manera y aquí es donde aparece la capacidad creativa de la historia.

Volviendo al punto, a este dude se le escapa algo que volví a reproducir unas 20 veces. En medio de su enredada explicación toca el tema de la astrología, y yo que tenía meses siguiéndole la pista no había escuchado que él hablara sobre eso, a pesar de que sus charlas se centran en la nueva Era de Acuario. Alguien del auditorio pregunta, ¿y eso de lo que hablas tiene que ver con la astrología? La astrología no sirve para nada, dice. O, bueno, sí sirve, pero solo por ejemplo si vas a fundar una empresa, entonces de repente Júpiter puede estar formando un aspecto que potencie esa fundación. Para eso solamente, remata.

Fue como si me hallara ante una epifanía. Era lo que seguramente había estado esperando todo ese tiempo, toparme con una aseveración de esta naturaleza. ¿Y por qué tan fragmentado ese comentario? ¿Cómo es posible que sirva para fundar una empresa pero no para conocernos mejor? Ahí empezó todo y unas horas después ya me había hecho de la bibliografía necesaria para empezar a aprender. Después de casi dos años te cuento en breves frases qué es y qué no es la astrología y para qué sirve.

Algunas consideraciones:

· La energía se comporta de cierta manera. La astrología descifra la naturaleza de ese comportamiento.

· La astrología no es adivinación. Lo que ves en las revistas y la televisión son charlatanes que practican la astromancia, es decir, la adivinación a partir de los astros; luego, proceden a enlatarla en forma de horóscopo, algo que las masas consumen a diario. El punto es que somos seres creativos y cualquier adivinación de por medio consolidaría el supuesto de que somos personas estáticas. Empobrecedor el asunto.

· La astrología es el clima energético. Bastante importante. Si te anuncian que mañana habrán fuertes lluvias, de hecho así será. La cosa aquí es que lo que te suceda bajo la tormenta sólo depende de ti y de tus procesos. La visión antropocéntrica del ser humano tiende a asumir todo desde un punto de vista centrado en el yo, lo cual lo inhabilita para ver las cosas desde más arriba, en donde el observador (el yo) es un aspecto más de lo observado. Con la astrología podemos calcular tránsitos planetarios futuros, incluso del 2100 si queremos, porque los planetas tienen órbitas predecibles. Bien, lo que termine sucediendo depende de nuestra respuesta a ese clima energético. Si estancamos la energía, ésta se libera con violencia. Si la hacemos fluir, le daremos caudal a esa potencia.

· La astrología y la astronomía eran una sola cosa antes. Hoy en día son ramas de estudio separadas, confrontadas por los tontos. Te explico: si las llevamos al área del estudio del cuerpo por parte de la medicina, la astronomía vendría a ser una anatomía de los cuerpos estelares y planetas, pero de nada valdría saber de anatomía si no sé cómo funciona cada órgano con respecto al otro y se relaciona con todo el sistema en su conjunto. De eso se encarga la astrología, entonces en ella nos encontramos ante una fisiología planetaria que comprende las maneras en que la energía se comporta. La astrología es una junción.

· La astrología es un lenguaje de la energía que escapa de nuestra actual estructura de pensamiento. Estamos atrapados en lo binario, pues nos la vivimos confrontando falsos y verdaderos, en una infinita oscilación de una dimensión entre un polo y otro. La astrología es más que eso y para entenderla debe entrenarse una nueva lógica de tipo tridimensional, es decir, abrirnos paso a nuevos procesos en donde se deja de gastar la energía en mantener verdadero a un polo pues esto amerita direccionar y derrochar nuestra vitalidad en negar al otro. Una vez conseguida esta tolerancia a lo que es aparentemente antagónico, las diferencias conviven unas con otras y la energía de tu cerebro se centra en hacer emerger una nueva dimensión totalmente creativa de esa doble ligadura en cuestión. Allí surge lo profundo, lo ternario, lo tridimensional.

· La astrología es una lógica creativa. Un ejemplo efectivo de esto sería nuestra vista binocular. Nuestro cerebro ya no se preocupa en gastar su energía en mantener una estructura que le indique que lo que ve el ojo izquierdo es verdadero y lo que ve el ojo derecho es falso. A pesar de que lo que ve un ojo es diametralmente diferente a lo que el otro ve (la información del espacio que se percibe ubica otro punto en los axis x,y,z por tanto es diferente) nuestra mente llegó a ser capaz de sostener esta doble ligadura e hizo emerger lo creativo implícito en ella, dotándonos de una vista profunda con la que podemos percibir tridimensionalmente nuestro entorno. Lo mismo pasa con el pensamiento: una vez reconciliados los opuestos, nuestro cerebro se centra en hallar una nueva dimensión del asunto en cuestión y aprovecha al máximo la información disponible en los dos polos para generar un estadio creativo que antes estaba oculto. Puedes probarte a ti mismo esto jugando ping-pong con un ojo cerrado: seguramente fallarás una y otra vez hasta que te des cuenta que necesitas del otro ojo para contar con la profundidad necesaria que te permita acertar, y por qué no, ganar el juego.

· La astrología se estudia mediante la carta natal. Simple. Si nos hallamos ante un nuevo lenguaje, necesitamos de nuevos símbolos y signos a partir de los cuales cristalizaremos nuevas maneras de comprender. Así como en la música existe el lenguaje musical escrito, partituras, notas musicales, signos, en la astrología se usa un gráfico que contiene un mandala, que simboliza el espacio, lo infinito (o todas las posibilidades de todas las formas), y tres cruces superpuestas giradas en 30º una con respecto a la otra, que simbolizan la delimitación que se hace en ese espacio, esto nos dará paso a la forma o al “cielo en la tierra”. Tendremos una pizza divida en 12 trozos o signos de 30º cada uno que nos completa los 360º de nuestro mandala. La carta natal no solo es una fotografía de la cúpula celestial, sino que es un gráfico por medio del cual puedes saber qué tipo de configuración energética posees, puesto que al momento de la primera respiración emerges en medio de esa configuración, o sea, te vuelves una réplica andante de esa energía toda tu vida. Por eso es bastante importante conocer no solo la fecha, sino la hora exacta y lugar de nacimiento.

· Los planetas generan distintas frecuencias y pautas energéticas específicas que terminan rigiendo a los signos. Hay planetas que rigen no uno sino dos signos, como es el caso de Venus regente de Tauro y de Libra. Asimismo, al momento en que naces hay una coreografía celestial que se traduce en los planetas formando aspectos entre ellos que nos hablan de nuevas configuraciones energéticas particulares.

· 12 signos, 12 psicologías. Hemos heredado un malentendido con respecto a los signos a tal punto que pensamos que somos este o aquel. En realidad somos las 12 frecuencias y respondemos a ellas tal cual radio ante una antena. En nosotros están contenidas estas 12 potencias, sólo que unas gozan de mayor predominancia que otras.

· La astrología te hace ver, ya no estás ciego y puedes vivir lo que pudo tomar millones de años en un solo segundo de consciencia. Si le das a un ciego un cubo de rubik para que lo resuelva, la solución puede aparecer 13.8 billones de años después a razón de un movimiento por segundo (hay poco más de 43 quintillones de permutaciones posibles). Pero si quien busca la solución está viendo la naturaleza de lo que debe resolver, sólo bastarían unos 20 movimientos para lograr ordenar correctamente el cubo de rubik. Este niño logró dar con la solución en 5.66 segundos. Aquí vemos cómo una serie de movimientos conscientes, ya mecanizados, develan la magia de la relatividad espacio-tiempo y nos prueban que en pocos segundos podemos cristalizar lo que el azar tardaría billones de años en generar. Boom.

¿Por dónde empezar?

La astrología occidental supone un cúmulo de conocimiento y sabiduría milenaria. Fue desarrollada por los caldeos y está fundada sobre tres importantes mecanismos que dan cuenta de una trinidad energética base: el signo ascendente, el signo solar y el signo lunar.

Para hablar mejor sobre esto recurriré a analogías a partir de componentes electrónicos.

El signo ascendente es una resistencia a la energía circundante. Es un gran campo electromagnético que se extiende unos cinco metros fuera de nosotros, pero que nos contiene, en el centro (en otras esferas del conocimiento es conocido como el aura).

Este campo resiste a todo lo que vivimos, filtra, le da cierto color a nuestras experiencias y deja pasar las que podemos tolerar. Lo que no toleramos o integramos sigue fuera de nosotros en forma de distintas situaciones, personas y experiencias que contienen a ese reflejo propio de nuestro ser.

Es una energía de cierta naturaleza (según el signo que la rija) que vamos experimentando la primera mitad de nuestra vida (más o menos hasta los 40 años) para luego hacer el proceso inverso: comenzar a expresarla.

El ascendente va a indicar cuál es la naturaleza de nuestro destino y va a denotar 12 tipos de psicologías con sus respectivos contextos: la personalidad, lo que se posee, lo que se piensa, lo que sentimos, cómo nos expresamos, cómo analizamos, cómo somos con respecto al otro, qué deseamos, cómo comprendemos, cómo nos proyectamos hacia el mundo, qué sabemos y de qué naturaleza son nuestras creencias.

El signo ascendente es el vacío que nos contiene y nos da forma, por tanto nuestro cuerpo físico es una función fundamental de esta energía.

El signo solar denota la naturaleza de nuestra batería, nuestra fuente de voltaje. Vamos a obtener la energía necesaria para funcionar expresando procesos propios del signo en donde el sol se encuentre en el momento en que nacemos. Este es el signo del que todo mundo tiene conocimiento. Si eres Aries, entonces vas a sentirte lleno de vitalidad siendo líder, haciendo deportes o hablando sobre ti. ¿Por qué? Bueno, a Aries lo rige Marte y la pauta frecuencial de este planeta hace comportar a la energía de manera volátil, explosiva, con propulsión a chorro, hace estallar todo, pero también es la energía que le da forma a nuestro ego. Por eso una persona Aries necesita afirmar constantemente su ego para sentirse vital. Nuestra identidad vendrá de esta fuente. El sol rige al signo Leo.

El signo lunar, mecanismo emocional. La luna viene a ser el amperaje, eso quiere decir que depende del signo en donde se encuentre, nos va a indicar en cuál de las 12 frecuencias la energía se vuelve más intensa. Un ejemplo práctico sería si ubicas el horno en tu cocina. Aquí consigues una luna pues de eso se trata precisamente el mecanismo lunar: es una autoexclusión que se cierra a toda actividad exterior y que en consecuencia hace aparecer otra temperatura dentro de ella para gestar algo nuevo. Una pizza por ejemplo. Entonces la primera infancia (hasta los 7 años) va a ser regida por la luna. Somos la pizza gestándose en nuestro horno-hogar, viviendo la intensidad de esa energía reflejada en las personas que conforman ese hogar, padres, hermanos, aislados el mayor tiempo posible de lo que está fuera de nuestra casa. Vivir nuestra luna nos deja cicatrices psíquicas que son la base de nuestras emociones y que crean nuestra zona de confort. Convertirse en adulto se trata de eso: salir de nuestra luna, del confort, desarmar este mecanismo, dejar de pedir, dejar nuestra actitud infantil a un lado y la ingenuidad que esto implica para expresar nuestro sol y brillar con luz propia. La luna rige al signo de Cáncer.

Los planetas se mueven en una danza celestial sin fin, formando coreografías poderosas que son materializadas en eventos históricos, hechos sociales, instituciones, países y encarnadas por personas como nosotros. Nos encontramos ante los aspectos planetarios. La trayectoria elíptica de los planetas generan geometrías específicas entre ellos y son estudiadas en principios de número. Por ejemplo, el comunismo es la materialización de un aspecto bastante interesante entre Neptuno y Saturno que se dio durante mediados del siglo XIX. Cada vez que estos planetas forman aspectos fuertes entre sí el comunismo como evento ideológico y político ha tenido puntos de inflexión o de exaltación en todos sus frentes.

A estas alturas del artículo podrás haber imaginado miles de aplicaciones de este lenguaje; habrás sospechado. Cristalizar nuevas formas de pensar acerca de nuestra realidad es vital para la supervivencia de nuestra especie, pues nuestras acciones son simples continuaciones y reflejos de lo que hay en nuestra mente.

Seguiré con más en próximos artículos, solo me queda decir que queda mucha, mucha tela para cortar.

PD: Para obtener el gráfico de tu carta natal es imprescindible que sepas la hora exacta de tu nacimiento. La interpretación debe hacerla un astrólogo profesional, aunque con gusto te ayudaré si me escribes a anfer.chavez [at] Gmail.


Las estrellas inclinan, pero no obligan, aunque llega el momento en que debemos cumplir con nuestra tarea.