Si naciste entre 1984–1998 debes vivir la espiritualidad de manera práctica

Un hack a la espiritualidad del día a día

Credit: Noah Hinton

Este rango de años corresponden a los que Neptuno transitó por el signo de Capricornio, un período algo paradójico si se ve desde un punto de vista lineal, pero como aquí hablamos en términos complementarios, simplemente se debe hacer un nuevo ejercicio mental de fusión acerca de los simbolismos implicados para poder sostener esta aparente contradicción de mezclar la irrealidad con la realidad.

Neptuno rige la divinidad: el espacio cuántico, ese vasto espacio geométrico invisible en el cual estamos contenidos y que por supuesto hace posible esta realidad tangible. Es un vacío, desde el punto de vista de la forma, pero que está repleto de energía. En la dimensión neptuniana se mueven los estados de consciencia, la inspiración, los sueños, las fantasías, el fanatismo ciego. ¿Qué tienen en común estas cuestiones?

Debido a que el límite solo puede desplegarse en dimensiones afectadas por el tiempo-espacio, lo anterior opera en dimensiones más sutiles donde el tiempo-espacio se ha diluido con el fin de registrar la máxima sensibilidad de la experiencia implicada hacia la totalidad. Y es cuando no tenemos límite alguno interviniendo que se genera un estado indiviso total que experimentamos como algo sublime, en el que sentimos que no hay tiempo, no hay límites; podemos desplegar nuestros sueños y vivirlos como si estuvieran sucediendo. Cuando llegamos a este punto entramos en un estado que de niños vivíamos con regularidad: inmersión e irrealidad.

Los videojuegos, por ejemplo, son estados materializados (Capricornio) de irrealidad e inmersión (Neptuno, regente de Piscis) y si nos fijamos, tuvieron su auge durante el tránsito de Neptuno por Capricornio, desde 1984 a 1998. La consolas de Nintendo y el Play Station son las más emblemáticas. Por supuesto, este umbral no es preciso en tanto el rango de años porque la energía no cambia de golpe sino se comporta más como el color: a manera de gradiente. Entonces la energía de este tránsito tuvo un fade-in antes de 1984 y un fade-out después de 1998, cuando finalmente Neptuno pasó a Acuario.

La divinidad dentro de la forma

Para muchos, vivir dentro de la realidad tangible no supone una forma de alcanzar un estado espiritual. Esto muchas veces es malinterpretado y relacionado al tema religioso y no es absolutamente así.

El pensamiento que está en el ambiente es que el cielo, el infierno, Dios, los ángeles, están en otro sitio menos aquí. Lo que sucede es que nuestra mente al enfrentarse a esta frecuencia neptuniana en la que no hay forma — pero sí todas sus posibilidades — proyecta cualidades de su propia ingeniería atribuyéndole rasgos isomorfos para terminar con todas las variantes de religiones que ya conocemos, donde muy poco se practica lo espiritual, pues han decidido vivir la inmersión del auto engaño adorando una forma inmutable que un estafador les vende.

Este proceso no sería tan pobre si la forma proyectada se actualiza constantemente. Imagina por un momento que Walt Disney se hubiera quedado solo con Mickey Mouse. El potencial neptuniano de este hombre, que creó un mundo fantástico, se hubiera concentrado inversamente hacia su ratón. ¿Qué forma hubiera tomado esto? Tal vez algo muy similar a lo descrito anteriormente.

Entonces, si necesitamos una constante actualización de las formas para poder desplegar efectivamente una experiencia espiritual, ¿qué mejor que usar la experiencia tiempo-espacio para ello? El tiempo es un proceso que no para, que va corroyendo la materia y al mismo tiempo va generando nuevos mundos tangibles.

Aquello que en un futuro se generará será una réplica del estado de consciencia que tengamos actualmente. Por ello es trascendente vivir con la atención continua en el presente pues el futuro ya está implícito en él, debido a que en la dimensión de la consciencia no hay tiempo, todo está en un mismo “lugar”. Sincrónicamente, es cuestión de tiempo para llegar a manifestar lo que mantengamos en nuestra consciencia pues los eventos en esta dimensión suceden en secuencia. Parece paradójico, pero no lo es, es complementario: vibramos alto en consciencia cuando logramos poner pensamientos en el subconsciente.

Para la generación de Neptuno en Capricornio la espiritualidad no se trata de disociarse de la realidad tangible, buscando mundos y sensaciones fuera de ella. Se trata precisamente de vivir todo lo que es producto del tiempo-espacio en un estado de inmersión total.

Algo que resulta es imaginar que nuestro día a día es como un videojuego. Para ello debes determinar, a través de buenas meditaciones, qué es lo que estás tratando de lograr y eventualmente diseñar un juego que sea isomorfo a lo que quieres en la vida para eventualmente experimentarlo como la vida misma. ¿Te suenan Los Sims?

Realidad virtual

Cerca de la llegada oficial de Neptuno a Capricornio en 1984 empezó el desarrollo de esta tecnología con el objetivo de ayudar en la experiencia de aprendizaje en una clase de aviación. Aunque es un campo con casi 40 años de desarrollo, su masificación ha venido ocurriendo desde hace poco tiempo.

La cosa es que culturalmente hemos proyectado el desarrollo en objetos y necesitamos dispositivos para todo. Pero ¿qué si te digo que el mejor dispositivo que tenemos es nuestro cerebro? Y esto es porque no solo tiene una parte analítica sino que es fundamentalmente plástico, maleable y podemos adaptarlo a cualquier situación, crear dispositivos mentales de alto calibre a nuestra voluntad y desplegar algo mucho más interesante que unos lentes de realidad virtual. Pero en una sociedad orientada a objetos, esto es una tarea difícil.

Ejercicio: Construyendo la inmersión

Bueno, no podíamos finalizar sin algo práctico.

Primero, tengamos en cuenta que todo ya está unido y completo en otro estado que es intangible pero que aun no está experimentado. Nadie sabe cómo eso podría funcionar en relación consigo mismo y desde determinada perspectiva. Para eso tenemos el tiempo-espacio, o realidad tangible, donde podremos experimentar palmo a palmo cada cosa y registrar hacia la totalidad un nuevo tipo de información producto de la dirección que le demos al asunto.

Para este ejercicio necesitamos un sueño. Debes tener un sueño o un gran anhelo. Todos los días durante un minuto vas a tratar de mantener un estado de inmersión total en el sueño. ¿Cómo saber que estás en estado de inmersión? Es igual, en el fondo, a cuando soñamos mientras dormimos. Pero aquí irás construyendo conscientemente la inmersión, en tu mente. No importa cuánto tiempo te tome lograr la imagen, una vez lo hayas conseguido viene el despliegue de los sentidos que debes sostener por un minuto. Puede ser menos o más, depende de cómo vayas puliendo tu habilidad.

  1. Creación del contexto. Cierra los ojos y empieza a ser curioso acerca de tu sueño. ¿Cómo se ve? Usa tu mente como dispositivo para ejecutar un episodio de él. Vas a empezar a reproducir tu sueño ya cumplido, le vas a dar color y atmósfera.
  2. Despliegue de los sentidos. Una vez creado el contexto es momento de desplegar los cuatro sentidos restantes y nuestras emociones. ¿Qué sonidos y olores hay en tu sueño? ¿Cuáles emociones identificas? Reconoce esas nuevas sensaciones que son posibles gracias a tu sueño cumplido.
  3. Ingeniería inversa. Una vez hayas terminado el proceso, es hora de tomar nota de lo que soñaste para determinar qué debes hacer para manifestarlo en la tangibilidad. Tu sueño se tiene que ir actualizando día a día por lo que la meditación del día anterior debe ser base para añadir algo nuevo. Vamos a ir construyendo la inmersión. Con el ejercicio mental solo tenemos la mitad del camino recorrido, así que hay que completarlo. Supongamos que quieres publicar un libro cada 2 años y tus meditaciones se basan en ello. En el despliegue de los sentidos identificaste que el libro era de ficción y usado como base para una película. Ahora debes ir en reversa imaginando los procesos centrales hasta poder llegar al momento del inicio, que es ahora y determinar qué deberías estar haciendo ahorita para poder manifestar eso.

Desproporcionalmente, la atención ahora se tiene que venir al presente y reservar el sueño solo para el estado de meditación pues nos podemos entrampar. Esto es, hacerle creer a nuestra mente que nuestro sueño ya ocurrió y esto no nos va a ayudar. La atención, el goce, la concentración y la inmersión deben ahora ponerse en el proceso, pues es aquí donde verdaderamente está ese libro que quieres manifestar: en cómo lo escribes, en los recursos que usas, en cómo se vive un día a día de escritor y cómo podemos esculpir lo mágico a partir de lo cotidiano.

Vivimos la espiritualidad de manera práctica cuando trasladamos lo mágico a nuestro día a día.


Si te interesa más sobre estos temas, comenta qué otra cosa te gustaría entender acerca de la espiritualidad y seguramente te ayudaré con nuevo material.

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