Cinco enseñanzas sobre emprendimiento que aprendí publicando una foto diaria en Instagram

@aenima2005 en Instagram

Desde siempre he soñado con tener mi propio negocio. En años anteriores lo intenté y lo abandoné porque me equivoqué y no fui tolerante a la frustración. Después de leer mucho sobre crecimiento personal cambié mi percepción sobre cometer errores, y estoy aprendiendo a verlos como oportunidades de crecimiento y de experiencia para evitar sentir frustración y desmotivación.

Hace un año quise volver a emprender y escogí comenzar con la fotografía con el único objetivo de generar contenido esperando evolucionar en mi técnica y en conocimientos generales. Para conseguirlo me propuse publicar contenido a diario por un año en Instagram y ver qué podía aprender. Hoy, un año después quiero compartir los aprendizajes más importantes que me deja esta experiencia, ejemplificados con la fotografía, pero que pueden ser aplicables a otros emprendimientos.

#1 — El conocimiento está a un vídeo de distancia

Hoy es posible aprender lo que se te ocurra a través de internet. Gracias a que estamos en la era de la generación de contenido es muy fácil encontrar vlogs y tutoriales en video sobre el tema que te interese. Además, si se te facilita entender en inglés, tu abanico de posibilidades se expande mucho más. Youtube es una excelente fuente de información gratuita, para comenzar es clave que puedas identificar algún influenciador que tenga contenido bien posicionado comprobando la cantidad y la calidad de los comentarios que reciben sus contenidos. Otra forma es buscar un curso online en plataformas como Udemy, Coursera o Skillshare y comprobar la calidad del curso con la cantidad de estudiantes que ha tenido y la calificación global.

#2 — Motivación = constancia + disciplina

Nadie estuvo ahí para recordarme que debía publicar cada día. No tenía un compromiso con otras personas para cumplir con las publicaciones diarias. Yo era el único interesado, era la única persona a la que tenía que cumplir. El compromiso fue conmigo mismo pero con la promesa de volverme mejor siguiendo mi rutina con disciplina. Pero para tener disciplina necesité dos cosas:

Una motivación inicial, un gran objetivo que me empujara desde lo más profundo para evitar abandonar antes de tiempo. Y también una rutina que disfrutara y que no me costara mucho trabajo adoptar para volverla costumbre.

Yo decidí comprometerme con la fotografía porque no se imaginan la gratificación que me produce obturar y ver en la pantalla una bonita imagen que se convierte automáticamente en un recuerdo. Conseguí acostumbrarme a una rutina que consistía en tomar muchas fotos todos los fines de semana y editarlas a diario antes de publicarlas. Esa es la mezcla que alimenta mi deseo de ser un mejor fotógrafo, y que a su vez me enfoca en la disciplina y constancia que necesito para llegar a ello.

#3 — Los propósitos evolucionan

Una foto cada día. Un paso a la vez. Y cada foto diferente a la del día anterior. Con esa frecuencia conseguí darme cuenta de aspectos que quería (y debía) mejorar. Mi propósito era ser un poco mejor que el día anterior para tener un rápido aprendizaje, así recurrí a más tutoriales en Youtube y a blogs sobre fotografía pero sin dejar de publicar a diario. Así pasó la primera semana y me dí cuenta que necesitaba saber más de edición básica. Pasó el primer mes y me compré mi primer trípode para poder fotografiar la luna. Pasaron seis meses y me compré unos cursos de fotografía sobre composición en Udemy. Pasó el primer año y estoy pensando en comenzar un negocio de fotografía a partir de la pasión que me genera. No puedo saber cuál será mi propósito dentro de seis meses, pero sí sé que no será el mismo que tengo hoy.

#4 — El que piensa, pierde

En un comienzo no tenía claro cuál iba a ser mi público objetivo, sin embargo esto no me detuvo para comenzar a publicar en mi cuenta personal. Sabía que si me ponía a buscar el nicho perfecto, me iba a demorar en comenzar mi rutina. Con el tiempo comencé a llegar a personas aficionadas a la fotografía en mi ciudad, y eso me permitió descubrir el lenguaje que debía usar para tener interacciones con ellos. Hoy, por medio de las estadísticas que arroja Instagram puedo tener más información demográfica y de intereses de consumo por días y por hora.

En conclusión, pienso que no es necesario conocer de antemano a tu público objetivo. Por el camino lo irás encontrando. Que esto no sea un motivo para dejar de publicar, todo esto es un proceso de prueba y error en donde cada quien tendrá que saber interpretar la estadística para hacer mejores experimentos cada vez, y con ello obtener mejores resultados.

#5 — No lo hagas por los likes

Si ves a Instagram como la red que te hará famoso y que te dará cientos de miles de seguidores, o en otras palabras, si crees que Instagram es la red que te volverá influenciador, quiero decirte que las probabilidades de que te frustres son muy altas a menos que quieras casarte con la idea de que el éxito no llega de un momento a otro ni por arte de magia, sino que por el contrario llegará como consecuencia de recorrer un camino que premia la paciencia, la constancia y la disciplina. No lo hagas por los likes, publica contenido de forma espontánea y transparente, e intenta contar historias que muestren tus ideas tal y como están en tu cabeza. La fórmula ganadora a la que muchos apuestan es tener una gran foto y un gran texto que la describa y te toque en lo emocional. De esta manera llegarán personas espontáneamente que admirarán tu contenido, conocerás gente que te ayudará a mejorar y crecer personal y profesionalmente, y en algún punto de ese camino vas a sentir satisfacción genuina. Ese es el éxito.

Llamado a la acción

Este artículo hace parte de mi blog sobre emprendimiento, crecimiento personal y profesional. Si has encontrado algo que puedas aplicar en tu vida personal o profesional, te animo a compartirlo en los comentarios para profundizar más y hacer que otros lo tomen como inspiración para sus vidas. Si te gustó este artículo, agradezco que puedas darle algunos aplausos.