Estaciòn Sabaneta del Metro de Medellìn Flickr Virginia

¿Por qué Bogotá no tiene metro?

Transmilenio - un hijo del metro de Medellín

Existen hechos escondidos en la naturaleza de las cosas mundanas que esperan ser reveladas por aquellos que hacen las preguntas correctas. Eventos ordinarios que están demasiado embebidos dentro de nuestra cultura urbana, como por ejemplo el Transmilenio de Bogotá, tienden a quedar intocables si tan solo nos acercamos a ellos viéndolos en presente y no por medio del cómo llegaron a ser lo que son ahora. Piensa en esto. ¿Tienes un sistema de transito rápido por bus (BRT) para una ciudad de más de 8 millones de personas que actualmente presenta problemas de congestión, infraestructura y de medioambiente en vez de un sistema de transito rápido por riel o metro, una solución más eficiente en términos de capacidad, integración social y en factores medioambientales? Suena interesante, pero no del todo profundo. Uno podría decir que al final es una mejor solución para Bogotá tener un sistema BRT por sus costos financieros. De acuerdo a algunos estudios, una línea del sistema de metro cuesta 10 veces más que una de Transmilenio. Esto podría explicar muchas cosas, pero recordemos que al final esto es una decisión política, una decisión desafortunadamente tomada por unos pocos.

Enrique Peñalosa, cuando fue alcalde de Bogotá en 1998, empezó a promover la idea de construir un sistema BRT y sorprendentemente la idea de construir un metro también. Ambos sistemas fueron pensados para trabajar integralmente, el metro fue planeado para trabajar como la columna estructural del sistema y Transmilenio como un sistema de transporte complementario, como ocurre actualmente en Santiago de Chile. El problema fue la financiación del proyecto con no más de 2000 millones de dolares. El resultado no fue más que buscar el apoyo del gobierno nacional, en otras palabras el presidente de ese momento: Andrés Pastrana. Por decisión del presidente el gobierno aplicó solamente a la financiación de Transmilenio. Esta maniobra hizo que Bogotá fuese planificada como una ciudad adaptada solo para Transmilenio. Una decisión politica y personal, como lo diría el ex-presidente a la revista Esguirre.

“Peñalosa se iba a caer de la alcaldía. Bruno Díaz y un grupo de amigos estaban recolectando firmas para tumbarlo. Yo, como Presidente, le dije: ‘tome, alcalde, el dinero para hacer Transmilenio’. Quien hizo Transmilenio fue el gobierno nacional.”

Y quien no hizo el metro también fue el gobierno nacional. ¿Por qué Bogotá no pudo construir un metro? Medellin ya tenía metro en esos años. Por lo cual resulta en una pregunta mucho más interesante. ¿Por qué Medellin, una capital departamental tuvo metro antes que la capital de Colombia?

He aquí algunos hechos. Al final de la presidencia de Julio Cesar Turbay en 1981 ambos Bogotá y Medellín estaban presentando sus proyectos de metro. El metro de Bogotá costaba en ese entonces 797 millones de dolares y el de Medellin 580 millones de dolares. Ambos proyectos no fueron aprobados ni desaprobados por el gobierno debido a la transición que se dió de una presidencia a la otra. Belisario Betancur un político de origen antioqueño tomó el liderazgo en 1982. Cuatro meses después de su asignación, fue aprobado por el gobierno nacional el sistema de metro de Medellin. No hubo palabra sobre el sistema de metro de Bogotá.

“El papel de Betancur fue absolutamente clave para que el metro se volviera realidad pues en un país presidencialista como Colombia una obra de esta envergadura nunca se define sin la venia de Palacio. […] es evidente que el presidente paisa quería pasar a la historia como el gobernante que dejó a la capital de su departamento con metro.”

Esto creó un vacío en el desarrollo de la ciudad de Bogotá y explica todo lo que está ocurriendo hoy. Cada día que pasa la construcción de un sistema de metro para Bogotá cuesta más, y con Transmilenio ocupándose de la mayoría de la capacidad del transporte público de la ciudad podría ocurrir que las cosas se pusieran peor en cualquier momento debido a la incapacidad del sistema. El hecho de que los políticos tomen decisiones de una manera tan arbitraria muestra un estado corrupto mental en donde no existe una búsqueda por un buen manejo en la distribución de los recursos estatales para el interés de la gran mayoría de ciudadanos. Debe existir una mayor participación por parte de los ciudadanos en la toma de este tipo de decisiones. Transmilenio es una consecuencia de la mente corrupta y mientras continúe ocupando la parte a la cual fue asignada el metro, no hay manera de que Bogotá pueda resolver sus problemas de medio ambiente, infraestructura y movilidad.

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