De Frapuccinos azules y participación estudiantil
Llegué al Tecnológico de Monterrey hace 7 años y medio, en 2011. Fui alumno de la prepa por 3 años y ahora llevo 4 años estudiando la carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas. El Tec me ha formado como estudiante, como profesionista y como persona. En sus aulas he aprendido infinidad de cosas. Fuera, he conocido a mis mejores amigos y amigas. Compañeros de vida. Siempre he estado y estaré agradecido con profesores, personas de planta física, personal de limpieza y administrativos. Sin embargo, hay cosas que siempre me han molestado. Ejerzo esta crítica desde mi más profundo cariño y porque me duele ver a mi Alma Mater así.
La comunidad del Tec siempre se ha esgrimido como “apolítica” por lo que nunca se involucra en los asuntos públicos del país, aún cuando en foros han invitado a candidatos presidenciales (en 2018, los 4 candidatos asistieron al campus Monterrey). Nos esgrimimos como personas con “sentido humano” y David Noel siempre habló de la “hipoteca social” pero nos seguimos negando a involucrarnos en lo público. En 2014, un grupo de alumnas y alumnos empezamos a organizarnos para hacer “algo” frente a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Lograron (logramos) hacer una velada, un evento memorial y salir a marchar unas cuantas veces. La marcha del 20 de noviembre de 2014 fue un momento que nunca olvidaré. Logramos formar un contingente, bastante nutrido, de ALUMNOS DEL TEC DE MONTERREY. Nunca pensé que algo así fuera a suceder. Sin embargo, con cada paso que dábamos como pequeña organización, las autoridades institucionales ponían todas las trabas posibles. Las personas que estaban liderando el grupo se graduaron y la pequeña asamblea se disolvió. Hoy, me propongo a seguir un poco de lo que me enseñaron aquel aparentemente lejano 2014.
Lunes 3 de septiembre de 2018, estudiantes de CCH Azcapotzalco se manifiestan en Ciudad Universitaria y son brutalmente agredidos por grupos porriles. La comunidad de la UNAM sale, casi unánimemente, a condenar los hechos y protestar. 32 planteles de la UNAM hacen paro de labores. Distintas universidades, públicas y privadas, condenan los hechos. En una posible desafortunada coincidencia, el Tec de Monterrey presenta un evento de sus festejos de aniversario: la venta de un Frapuccino azul de Starbucks. En redes sociales se hacen 2 bandos: los que aman el Frapuccino y los que se burlan de la bebida. La bebida en sí no le hace daño a nadie, pero sí demuestra (tal vez sin intención ante la coyuntura) lo desconectado que vive el alumnado del Tec al resto de la comunidad estudiante y del país. Cuando personas hacen notar esta disonancia, son recibidas con insultos y críticas por diferentes personas vinculadas del Tec. Los ataques reaccionando a la legítima crítica sólo confirman lo alejado de la realidad que vive la comunidad Tec.
Sé y entiendo que las dinámicas del Tec son muy distintas a las que se viven en el resto de las universidades de la CDMX y de todo el país. No pretendo decir que el día de mañana el Tec debería hacer paro de labores, es inclusive prohibido por reglamento. Sin embargo, sí me gustaría que nos empezáramos a cuestionar nuestro rol como sociedad civil. Somos parte de la clase más privilegiada del país, pero esto no debe ser excusa para alejarnos de él.Nuestras voces pueden y suelen ser más escuchadas que muchas otras. Nuestras responsabilidades son más grandes. Por esto, comunidad del Tec, te pido una cosa: participa. Muestra tu solidaridad ante la UNAM, apoya sus luchas y, si te parece, asiste a sus marchas y manifestaciones. ¿No quieres meterte en los asuntos de otra escuela? Perfecto. Empecemos en casa propia. El sismo del año pasado lastimó enormemente a nuestra escuela. Fue un desastre natural, sí, pero también hay muchas cosas donde se debió actuar diferente. Un año después, seguimos sin saber quiénes fueron los responsables de construir unos puentes diseñados para caerse. Sí, por ridículo que suene.
Podría seguir describiendo decisiones cuestionables alrededor de este evento, pero ya son conocidas por la opinión pública. En días recientes, me topé con una forma nueva de participar y que celebro. Se creó un blog público, seguro y anónimo para que podamos expresar y platicar cómo vivimos el sismo. Ojalá esto sea sólo el principio de una nueva forma de entender nuestra participación en la escuela, la ciudad y el país.

Edición posterior: La institución ya sacó un comunicado y aunque, a mi parecer, se tardó demasiado, el gesto se agradece como alumno.
