Los artistas

De vez en cuando se fusionaban en la oscuridad insoslayable y se volvian simples reflejos de una linea constante de sucesos. No eran mas que un rejunte de altibajos que habian colocado en ese instante. En cada pronunciación, una rafaja de historias parecia exclamar auxilio.

Salvación presente únicamente en la otra sombra, sentada algo distante pero con los ojos fijos, brillantes, sintiendo lo mismo o naufragando entre otros mares.

Quizas él simplemente preludiaba, tal vez su musica no traspasaria los muros de esa simple habitación, y ahi es donde la imagen cobraba sentido, en el egoismo de poseerlo todo, en el poder que significaba conocer el fondo ajeno, en la vulnerabilidad de un simple ser abriendose a lo infinito, en lo desnudo, lo espontaneo, lo vítreo.

Las bocas secas, un trago o un beso. Un sin fin de emociones que elevan y entierran en un mismo instante.

En ese efimero segundo, estaban sellando un pacto implicito que los compenetraba eternamente o al menos por esa noche. El sol comenzaba a aparecer, y las sombras iban recobrando su luz, escondiendose entre los muebles del cuarto, y prometiendo no volver a hacerse visibles hasta que otra copa los vuelva a llevar a una complicidad semejante; algo distinto al amor, diferente a todo lo conocido, como una admiración sublime proveniente de un mundo de letras y notas, de entregas y locuras.

Se resumían en la unión de una risa, en cuerpos al salto del siguiente estimulo, en el riesgo de sus causas, en lo ilogico de sus actos, pero a la vez en la cordura que presumían al tocarse, anexando exactitud a la pureza. Exploraban de a poco, sutiles pero astutos. No dejaban un solo rincón sin alcanzar, como los grandes artistas. Al fin y al cabo, no eran mas que eso.

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