A veces se nos hace más fácil lidiar con el enojo que con la diferencia



Me refiero a los casos en donde, incapaces de vivenciar con simpatía las elecciones ajenas con las que no coincidimos, nos enojamos o las descalificamos.

Sin duda alguna hay diferencias que no deseamos salvar porque se oponen a nuestros valores, pero cuántas son esas las veces y cuántas las que tienen que ver con no aceptar la diversidad de la que está hecha la vida.