Semblanzas de un Café

Cuenta la leyenda que en el Siglo VI, un pastor etíope observó que sus cabras sufrían un insomnio prolongado y pasaban las noches brincando.

El hombre optó por sospechar que su rebaño estaba poseído por el mismísimo lucifer, de modo que por las dudas, se dirigió al monasterio más cercano en busca de un exorcista calificado.

Uno de los monjes resolvió seguir al atribulado varón hasta el lugar de los hechos y allí descubrió unos granos rojizos que las cabras consumían de manera inusual. Llevó con él unas muestras de aquellos granos y hojas del arbusto hallado y en la aldea, los cocinaron en agua hirviendo.

¿El resultado? una infusión capaz de vencer el sueño y devolver las energías perdidas.

Los etíopes decidieron resguardar aquel maravilloso hallazgo, razón por la que transcurrió mucho tiempo antes que el resto del mundo se enterara de la mágica bebida.

Pero como a los argentinos nos gusta compartir, hoy vamos a compartir con todo el mundo un delicioso café ¿Dónde? Corrientes y Paraná, en el primer Café abierto las 24 horas…CAFÉ DOMINGUEZ.

Un Café donde confluyeron la poesía rea, la cotidiana, la del barrio.

Compositores como Celedonio Flores y Enrique Cadícamo, lo inmortalizaron en sus letras:

Café Domínguez de la vieja calle Corrientes

que ya no queda,

café del cuarteto bravo de Graciano de Leone

a tus mesas caían Pirincho, Arolas, Firpo y Pacho

a escuchar sus tangos.

Era el imán que atraía como el alcohol,

atrae a los borrachos…

CAFÉ DOMINGUEZ, ABIERTO LAS 24 HORAS,

se convirtió en un escenario de estrellas. Las orquestas se instalaban en un palco alto, todos podían disfrutarlo…

Hojeando recuerdos del CAFÉ DOMINGUEZ, encontramos el revuelo que produjo su dueño cuando instaló una de las primeras máquinas “Express”.

En un corto lapso, fue imitado por otros locales y del: -”Marche un cafecito” pasaron al: -“Marche un expresso”, en un suspiro.

Además del avance tecnológico en el DOMINGUEZ, las damas hicieron lo suyo.

La más recordada: Francisca Bernardo, La Paquita, que eligió un difícil camino para una mujer de esa época.

Fue la primera intérprete de bandoneón para un género musical casi inmoral, como calificaban al tango en ese momento. A muy temprana edad comenzó su práctica de bandoneón, a escondidas de sus padres.

No olvidemos que los instrumentos permitidos para las muchachas, eran el piano y la guitarra. El bandoneón implica para su ejecución, movimientos más que “inapropiados” para una dama.

Pero finalmente, mediante sus ruegos y la complicidad de hermanos y amigos, Paquita “la Flor de Villa Crespo”, logró convencer a su padre y continuó sus estudios musicales con Pedro Maffia y Enrique García.

En cada función, lucía falda larga y oscura, blusa o camisa con corbata. Jamás un pantalón. Y acudía acompañada siempre por sus hermanos Arturo (músico), y Enrique (taxista).

En el año 1921, fue contratada para actuar con su sexteto que dio en llamar “Orquesta de Paquita” y entre sus músicos, se encontraba Osvaldo Pugliese.

En su debut, estrenó su tango “Floreal” y encontramos en las crónicas que tanta gente convocaba, que la policía se veía obligada a desviar el tránsito de la calle Corrientes que para aquel entonces, era angosta.

Lástima que a sus 25 abriles, los arrebató un invierno más que inesperado.

Recuerdos del CAFÉ DOMINGUEZ, abierto las 24 horas.

-Mozo… ¡Marche un expresso!

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.