Memorias de Anne, Capitulo 2. Bajo el acoso significante.

Eunice Aguirre

Nadie lograba definir los gestos tan vagos de Anne, las personas que estaban cerca de ella eran tan frecuentes al lugar como ella y sin duda alguna estaban acostumbradas a verla lucir con una gran sonrisa.

Al lugar se dio Brandón uno de aquellos clientesillos que acostumbraban acosar a la hermosa Anne de una forma tan suspicaz que hasta a ella misma se sentía entusiasmada de algún día poder cruzar palabra.

Brando: ¿Qué te pasa? Acaso se puede saber, la dulzura de tus ojos se nota tan amarga.

Anne: Neruda en su poema numero quince dijo “me gusta cuando callas porque estás como ausente”, me gustaría decir lo mismo o coincidir un poco en ello, pero en estos días me es imposible, porque realmente lo siento lejos, tan lejos que mi voz ni mucho menos mis letras lo tocan.

Ahora más que nunca recuerdo las palabras de aquella anciana que me decía:

- “No digas nada, porque las palabras se acaban.”

No lograba entender a que se refería pero ahora lo puedo definir en las palabras que le dije a aquel desconoció que lloraba desolado en el café del cual trataba yo de huir por desamor.

- No apresures el amor por que el amor se construye, no apresures al amor por que la presión lo aniquila, no lo apresures por que volará más rápido y cuando ya no esté te preguntarás ¿porqué se ha ido?, no lo apresures porque amor solo uno, porque tiempo hay mucho y la esperanza de vivirlo es mientras te pertenezca.

Tal vez el amor en realidad tenga un límite, o tal vez existimos personas que llegamos al tope del desbordamiento de palabras, escribimos mucho y actuamos poco, o posiblemente solo los locos llegamos a escribir, hacer y amar tanto y sin límite, de la misma forma y en sentido contrario.

‪#‎MemoriasDeAnne 24/5/15 10:40

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