Parece pecado ser honesto

Creo que estamos ante una sociedad donde nos preocupa más el que dirán los demás y olvidamos disfrutar las cosas que realmente valen la pena. Me animo a decir que hemos dejado de luchar simplemente para no causarle un lío a alguien que piensa diferente a vos, pareciera que los cristianos nos hemos hecho expertos en buscar la aprobación del otro.
Casi que hay que sentirnos pecadores por admitir gustos “extravagantes” ante una sociedad que cree tener la razón. Pareciera que puedo ser honesto siempre y cuando lo que represento no lastime susceptibilidades.
Admito que en los últimos años me ha costado bastante pedir ayuda por esta misma razón: No quiero que piensen mal de mí. Y esto me enseñó a llevar de una forma equivocada cargas innecesarias porque me importaban más las opiniones y juicios de la gente que resolver los conflictos de mi propio corazón y ahora está de moda juzgar pecados ajenos.
Podría decir que en estos dos últimos años he experimentado momentos muy buenos pero también momentos un poco incómodos ya sea por mi inmadurez o por decisiones de otros que me alcanzan pero lo mejor de todo es que tenemos un Jesús lleno de gracia con brazos abiertos que está dispuesto a ayudarnos.
Podemos admitir cosas como que creo en el matrimonio una vez y para siempre, creo en familias que se aman y se esfuerzan, creo que mujeres que han quedado embarazadas fuera del matrimonio Dios aún tiene gracia y cuidado de ellas a pesar de lo sucedido, creo que los tatuajes están bien siempre y cuando tenga los filtros adecuados, creo que todos tenemos cosas que sanar, creo que debemos amar a los homosexuales, creo en que Jesús nos transforma, creo que no existe música secular o cristiana simplemente es música, creo que el machismo y el feminismo no sirven para nada, creo que los hombres podemos dar una milla extra en casa y ser equipo con los demás, creo que podemos ser más prontos para abrazar y lentos para juzgar, creo que todos merecen una oportunidad, creo que todos debemos rendirle cuentas a alguien, creo que podemos tener una sonrisa para la gente en vez de una cara llena de expresiones negativas, creo que los cristianos tenemos que ser luz para el mundo y no sólo para los mismos cristianos (no tiene sentido), creo que hemos santificado opiniones de otros en nuestras vidas lo cual es equivocado, creo que nos da miedo opinar en temas simplemente para no ofender, creo que nuestro liderazgo tiene que ver más con la bondad que con ser buenos predicadores, creo que no soy anti bíblico por pensar algo distinto ante gente respetada (si le queremos llamar así).
No es pecado reconocer nuestra humanidad, ser frágiles y honestos. Siempre podemos ser transparentes y no todo lo que les disgusta a los demás es pecado. Me imagino a Dios preocupado por la salvación de las almas que por cosas absurdas.
Seamos intencionales para amar y servir con un corazón correcto. Que nuestros pensamientos estén alineados a la voz de Dios en cada instante y si alguien quisiera evaluarnos que lo haga por nuestros frutos y por el interés o desinterés que tenemos hacia los demás.
