Marilyn Monroe: no sólo una cara bonita

Entrar en su vida es viajar por un mundo intenso, sorprendente, inestable, con buenas y con no tan buenas. Norma Jeane Baker Mortenson, aunque Marilyn Monroe suene mejor, fue uno de los símbolos sexuales que marcó tendencias en la historia del cine norteamericano y tuvo el encanto suficiente para cautivar desde el corazón de un humilde soldado, hasta el de un Presidente.

Marilyn Monroe trabajando en una fábrica de aviones

Quizás la joven Norma, con tan solo 16 años, nunca imaginó que durante un día común en su trabajo en una fábrica de aviones, un hombre de la revista Yank, the Army Weekly, le tomaría una foto que se convertiría en su primer escalón hacia una vida de éxito. Semanas más tarde, la cara de la bella trabajadora era tapa de varias revistas estadounidenses y su carrera como modelo se disparó, casi inevitablemente.

El delicado rostro de esta (aún) desconocida mujer, comenzó a verse en distintas campañas publicitarias y los cambios en su vida tomaron las riendas del asunto. Impulsada por una nueva vida, repleta de ofertas y halagos, su caracter curioso (como el de cualquier geminiana) la llevó a adentrarse en el mundo del arte dramático y el Actor’s Studio le abrio las puertas para iniciarla en su formación como actriz.

“Marilyn Monroe”, le propuso un productor de 20th Century Fox. Corría el año 1946 y la pequeña estrella en ascenso comenzó con sus primeros papeles menores, interpretando a una telefonista en la película musical The Shocking Miss Pilgrim y a una camarera en Dangerous Years, films que no recibieron las mejores críticas pero que sumaron un granito de arena en su laborioso camino.

Marilyn Monroe y Cary Grant en una escena de la película Monkey Business

Gracias a los consejos de su agente, Emmeline Snively, Marilyn cambió su color de pelo castaño a rubio, lo que le dio el toque distintivo entre las mujeres de la época. La primera vez que utilizó su nuevo “look” fue en Monkey Business, una película que filmó junto a Cary Grant en 1952.

Con un escotado vestido negro y blanco y un aire de frescura en su sonrisa, Marilyn tuvo su primera aparición en la revista Play Boy y junto a al compás de “Los diamantes son los mejores amigos de una mujer”, en la pelicula Los caballeros las prefieren rubias, donde demostró que además de actuar podía cantar y bailar, su nombre atravesó las fronteras y alcanzó el reconocimiento mundial.

Marilyn interpretando “Diamonds are a girl’s best friend” en la película Los caballeros las prefieren rubias

En la cresta de la ola y con una simpatía contagiosa, nadie podría haber imaginado que esta dulce muchachita arrastraría con ella una dura infancia y adolescencia. Huerfana y habiendo pasado por distintas familias adoptivas y orfanatos, Marilyn desarrolló una personalidad inestable. Durante el rodaje de Some like it hot (Dos Evas y un Adán), sufría de crísis de angustia y cuadros depresivos, por lo que estaba bajo tratamiento psiquiátrico. Eso logró que regularmente llegara tarde a los rodajes, sin haberse aprendido el guión y creando un clima hostil entre sus compañeros de trabajo, Jack Lemonn y Tony Curtis.

Cuatro años de tratamiento médico y su esfuerzo por mantenerse parada en su carrera no fueron la mejor combinación. En la madrugada del 5 de agosto de 1962, Euniece Murray, su ama de llaves, se levantó de su cama al ver la luz encendida en el cuarto de la actriz y cuando llegó se encontró con la más duras de las noticias: Marilyn había muerto.

Marilyn Monroe cantando “happy birthday Mr. President” a John Fitzgerald Kennedy

Tirada en su cama y con un frasco de ansiolíticos al lado, todo daba a entender que se trataba de una sobredosis de fármacos, título con el que los investigadores catalogaron el hecho, pero las lenguas (sin llamarlas malas) rumorean que fue asesinada y vinculan el cuadro final con el entonces presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, con el que tuvo una relación no oficial y con su hermano, el senador Robert Kennedy, con el que aparentemente también había estado vinculada íntimamente.