Un mundo feliz[1]
Por momentos sueño con un mundo en silencio y no es solo un sueño, sino un deseo que grita desde el fondo de mi alma: cállense! cállense! Y automáticamente mi pensamiento se expande años luz. Si en la actualidad estamos sufriendo en carne propia un giro rotundo en la comunicación humana, a partir de la simplificación y desconexión que generan las nuevas redes sociales y formas de vinculación, porqué sería tan abrupto y tan inusual mi mundo perfecto y silencioso. En vivo y en directo la comunicación sería el lenguaje de señas, mirarnos a los ojos haciendo gestos concretos que representan y significan una frase entera; y si debiera ser a distancia sería vía mail, hoy es el único canal que se permite una espera, una no respuesta, un no me llego, un se cayó el sistema. Proyectaría un mundo no invasivo, donde se respeta el lugar del otro. Este va a formar parte de mi carta a Papa Noel y definitivamente va a ser uno de mis deseos al soplar la velita en mi próximo cumpleaños.
[1] En honor a Aldous Huxley y su brillante novela.
