De cómo las diputadas legislarán para impedir las güilas robóticas

Foto: Mike Cogh

“Lo siento, Vicky. Mis sentimientos han cambiado. Me voy a conocer el mundo. No me llevo nada más que a la Cromada y sus papeles de garantía. Te deseo lo mejor.”

Eso decía la nota. Justo el día que a ella le pareció que ya no era atractiva para nadie.

El sujeto se fue y ella se quedó con el espacio dentro del departamento. Un departamento nunca terminado de decorar del modo que ellos habían planeado cuando el amor parecía que podría con todo.

También se quedó con las facturas pendientes, entre ellas una por concepto de “Autómata recreativo para adultos”.

Ella se quedó.