Lo que las calles de México guardan

Me llamo Ainna Orozco. Mi nombre, originario de las Islas Baleares, vendría siendo el clásico "Ana" en mallorquín.

Soy hija mestiza. De papá mexicano, como el mezcal. De mamá española, como el vino tinto. Por lo que me considero a mí misma una mezcla de sabores, de culturas y tradiciones, que realmente, desde un día de octubre del 1492 andan coincidiendo.

Diciembre del 2015, Pátzcuaro (Ainna Orozco)

A pesar de haber vivido mis 20 años en España, en mi mesa nunca faltó el tortillero ni las salsas picantes. Ví tantas veces a mi papá poner granos de maíz en remojo la noche anterior de cocinar pozole, como dejando cáscaras y pedazos de piña en su jugo, para que con el paso de los días fermentaran y pudiéramos alivianar el calor con un vasito de tepache.

Todos esos detalles que hacían de mi hogar un sitio acogedor, más el amor con el que mi papá añoraba sus tierras y a su gente, me provocaron la famosa, y a veces devastadora, curiosidad, por mí bautizada "el querer ir más allá". Hubiese sido conformista limitarme a comer pozole en preciosos platos de barro desde el otro lado del océano, desconociendo las cocinas en las cuales nació. Así que agarré mis trapos, mis cuadernos y, por descontado, mi cámara, plantándome en la cuna de mi papá, en los laberintos de calles que lo vieron crecer, en Morelia.

Morelia, bellísima, me recibió con los brazos abiertos, a la vez que alteraba mis sentidos. Desnudó los ideales con los que había vivido hasta el momento. Redefinió para mí el concepto de la tan preciada belleza. Por primera vez, encontraba ahí donde chocase mi mirada cosas preciosas. Podía hallarlas entre mesas desordenadas en puestecitos de tacos, entre personas que pedían limosna, en vidrios rotos de casas abandonadas o en prendas tendidas al sol fuera las casas.

Febrero de 2016, Manantiales de Morelia (Ainna Orozco)

Aprendí que para que algo sea bello tan solo debe transmitir, una emoción, un sentimiento, una historia. O, para que algo sea bello, en los mejores casos, solo debe transmitirte que las palabras serían insuficientes para contarlo.

Quisiera invitar a todos los curiosos y amantes de lo real a "Lo que las calles de México guardan", para disfrutar junto a mí semana tras semana de lugares escondidos, personas desapercibidas e historias ignoradas.

Ainna, 6 de agosto del 2016