Manual para sobrevivir en modo “hiperinflación” y no perder en el intento

Si bien la historia demuestra que las hiperinflaciones no duran mucho tiempo, son tan agresivas que erosionan el aparato productivo de un país y el poder adquisitivo de sus habitantes.

.-Los procesos hiperinflacionarios son los más temidos dentro del mundo económico; sin lugar a dudas representan las rachas de mayor enfermedad de reformas o cambios financieros que no tuvieron éxito y se convirtieron en cánceres. La hiperinflación tiene las características de un fenómeno natural devastador: paso rápido, pero de impacto prolongado. Muchos países han caído en ella, ejemplo claro los menos favorecidos históricamente como muchos africanos; la Europa de las Guerras Mundiales y su posterior recuperación; la gran depresión estadounidense y los ciclos monetarios de debacle en países latinoamericanos. Los ciudadanos que las padecen se asfixian con las cuentas, por eso, en todo momento se preguntan ¿Qué hacer?

Si bien la historia demuestra que las hiperinflaciones no duran mucho tiempo, son tan agresivas que erosionan el aparato productivo de un país y el poder adquisitivo de sus habitantes durante años posteriores a su aniquilación. Aun cuando los países, en su mayoría, se resisten a la financiación externa para salir de ese cuadro crítico, las fórmulas durante décadas terminan en ese cauce al final; algunas naciones sólo tratan de maquillar más el acto. El esquema público siempre tendrá la mediación para resurgir de las cenizas, pero en el caso de los ciudadanos las situaciones son de extremo cuidado, pues ya no sólo entra en juego la falta de dinero, sino que las carestías pueden terminar desarrollando patologías médicas psicológicas como depresión, además de aquellas enfermedades relativas a la pobreza: desnutrición y epidemiológicas.

No hay hiperinflaciones buenas o malas, todas son una pesadilla para los más vulnerables: trabajadores, amas de casas y niños; pero como en todo caso de la vida, existen fórmulas que pueden sobrellevar a mejor puerto el enfrentarse a éste fenómeno económico y “no perder en el intento”. Hay ciertamente los llamados consejos “trillados”, como el de mantener un pensamiento positivo, que para quienes luchan por no tener cómo comprar productos básicos terminan siendo un chiste, pero por otro lado, muchos economistas recomiendan recetas algo ortodoxas que pueden tener resultados claros en el día a día.

Nos preguntamos ¿Qué podemos hacer?

Especialistas en el tema: psicólogos, sociólogos y economistas nos brindan un manual para enfrentar procesos hiperinflacionarios; por ello, detallaremos algunas ideas:

  1. Se acabaron los gastos sin coordinación: como todo en la vida, la planificación juega un papel fundamental; y en el ahorro es una acción innegable. Si en su país existe un proceso inflacionario de gran data, establezca entonces las prioridades de su hogar y entorno en cuanto al gasto para adquirir alimentos y medicinas que siempre serán los rubros primordiales de la cadena básica. Dentro del esquema para la compra de alimentos haga una tabla para saber los nutrientes que usted y su familia necesita. Recuerde que en mayor medida los humanos demandamos proteínas, y ellas pueden encontrarse no sólo en las carnes que son siempre los productos más costosos, sino también en granos y vegetales. En cuanto a los vegetales, estudie, según la temporada, cuales son los mayores en cosecha, que seguramente encontrará más económicos en los mercados.
  2. Acuda a comprar a establecimientos de venta minoritaria que usted sepa tengan mayor entrada y salida de productos, es decir: rotación de inventarios; por lo general, estas tiendas -de ventas varias- al estar en constante menudeo tienen mayores ofertas por el tema de sus ganancias; en ese caso puede haber cierto ahorro.
  3. No se prive de comprar algún producto suntuario porque cree no es prioridad en el momento; si al sacar sus cuentas, el producto no representa más del 20% de sus ganancias mensuales, entonces, proceda; recuerde que en hiperinflación los productos aumentan diariamente.
  4. Los economistas establecen –con precaución- que en periodos de alta inflación las personas hagan uso de los créditos bancarios que tengan a su alcance, siempre y cuando los mismos no sobrepasen en más del 50% de entrada monetaria fija en un rango de 45 días, y que puedan cancelar -a manera de rotación- las cantidades en menos de 2 meses.
  5. Si existe un excedente monetario es imprescindible rotar el dinero en la comprar de algún bien no perecedero que pueda comercializarse más adelante.
  6. No guardar dinero en moneda local, rotarlo, por más mínimo en divisas extranjeras de libre convertibilidad.
  7. Un consejo en pleno siglo XXI es estudiar el tema de la minería de criptomonedas, es un campo con muchas posibilidades por recorrer e invertir al alcance de todos en cualquier rincón del planeta; con saldos bajos, hasta de 1 $. Para los economistas resulta una inmejorable opción.
  8. Use las redes sociales gratuitas para promocionar servicios como: venta de comida, manufactura casera, o cualquier oficio que pueda desempeñar a modo de variación en sus entradas de dinero. Siempre habrá algo que vender y quien desee comprar.
  9. No se detenga para comprar todo lo que le haga falta. Volviendo al punto de adquirir un bien fuera de lo básico; hacer un mercado cargado –aun cuando se gaste casi todo el dinero en el mes- puede significar ahorro, pues tendrán productos que le ganaron ese día a la inflación de la mañana siguiente. Si usted sólo tienen para invertir en comida, entonces hágalo, siempre será la mejor opción.
  10. Puede establecer comunidades financieras con amigos, vecinos o familiares ¿En qué consisten? Las comunidades financieras sociales se resume en la congregación de varias familias para el intercambio de productos básicos innecesarios para algunos pero demandados para otros. Pueden establecer préstamos monetarios locales con tasas más bajas a la banca tradicional, con el fin de rotar entre el círculo ese dinero. Eso sí, las comunidades financieras sociales deben establecer en primer término una hoja de ruta consensuada y sellada legalmente.

Si bien un proceso hiperinflacionario nunca será un escenario positivo, siempre podremos organizar nuestras cuentas para enfrentarlo no sólo con actitud, sino con herramientas claras y productivas también.