Fotografía: Disparando a las olas

Pasos a seguir en la fotografía de surf:

El surf es, sin duda, una de las disciplinas más interesantes y emocionantes para fotografiar. Eso sí, es necesario contar con un equipo acorde a las exigencias. En mi caso, disparo con una Nikon D7000 junto con el teleobjetivo Sigma 150–500mm. Se trata de un objetivo de casi 2 kg, por lo que desde el principio tuve clara la necesidad de llevar un buen trípode. El problema con este tipo de lentes tan grandes es que su mejor rendimiento se consigue con aperturas de f8 a f11, siendo objetivos poco luminosos. De este modo, los días despejados serán los ideales para utilizarlo.

Antes de salir en busca de surfistas, hay que conocer cuáles son las playas que más frecuentan. En mi caso, suelo cubrir la costa de Vizcaya, visitando las playas de Bakio, Sopelana, Mundaka o Ereaga, entre otras.

Una vez allí, escojo el mejor sitio para poder fotografiar. Cuanto más cerca esté de los surfistas y más visibilidad haya, mejor, además de intentar colocarme cerca de alguna entrada con la intención de hacer unos disparos a los surfistas que realizan ejercicios de estiramiento, entran y salen de la playa. Ahora sólo queda montar el equipo y comenzar:

Todos los surfistas no tienen la misma habilidad, así que inicialmente procuro tomarme un tiempo para observar y seleccionar a aquellos con mejores aptitudes. Mejor surf = tomas más espectaculares. Imprescindible también es saber anticiparse a la acción, seguir el movimiento de la ola y conocer las posturas del surfista cuando se dispone a cogerla, algo que exige la máxima concentración por la velocidad con la que sucede la acción.

A la hora de capturar la fotografía, siempre disparo en formato RAW, ya que deseo obtener la máxima calidad y no perder nada de información. El formato RAW puede considerarse el equivalente al negativo fotográfico de las viejas cámaras analógicas: obtengo lo que he capturado, ni más ni menos. Algo diferente a lo que ocurre con el JPEG, un formato de compresión de la información en el que la cámara no mantiene la totalidad de la misma y varía el espacio de color.

Por otro lado, procuro disparar a velocidades bastante altas, en torno a 1/640s o 1/800s, y una ISO lo más baja posible. Además, debo de tener en cuenta la distancia focal a la que quiero fotografiar, aunque normalmente tengo que llevar al objetivo al límite y disparar a 500mm. Con una distancia focal tan elevada, los teleobjetivos pierden nitidez, así que siempre se corre el riesgo de obtener fotos de menor calidad. Debido a esto, tengo que elegir entre obtener una imagen más cercana del surfista y que se pueda apreciar la expresión de su rostro y así transmitir la tensión del momento, o lograr una foto con el protagonista situado más lejos pero con una mejor perspectiva y profundidad, jugando con la distancia entre las olas más cercanas y lejanas. Ante tantos factores a tener en cuenta, en la mayoría de las ocasiones me decanto por dar prioridad a la velocidad de obturación y disparar en módo ráfaga para obtener imágenes en las que se puedan apreciar el máximo número de detalles: los reflejos del agua, las gotas que salpican el aire…

De este modo, únicamente falta la edición y procesado de las fotografías. Para ello empleo principalmente Adobe Lightroom 5, un excelente programa que me permite trabajar los archivos RAW sin mucha complicación. A la hora de editar y procesar la fotografía, aumento la variable “altas luces” para aportar más luz y blancura a la espuma de las olas, elevo ligeramente el contraste y aumento también la variable “enfoque” para ganar un poco más de nitidez. Y por último, exporto las fotografías en formato TIFF, evitando la antes mencionada compresión del JPEG.

En definitiva, el surf es una actividad ideal para los amantes de la fotografía que deseen mejorar su técnica. Una disciplina que combina el arte fotográfico y la tensión del deporte a la perfección.

Si deseas ver mi portafolio, puedes pinchar aquí.

Soy Aitor Gil Landa, periodista y fotógrafo. Actualmente ejerzo como redactor en Hipertextual

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