Estoy cansada del hiyab

Por Ethar El-Katatney, productora de @ajplus. Lee su versión original en inglés aquí.

Cuando tenía 19 años, me paré en un escenario y hablé sobre las propuestas que me hizo un profesor de la universidad. Dije que era un hombre viejo y sucio, y repetí algunas de las frases que las mujeres escuchan todos los días en las calles de Egipto.

Cuando dejé el auditorio esa noche, escuché a dos hombres:

“¿¡No le da pena consigo misma por decir esas palabras tan sucias cuando lleva puesto el velo!?
Foto: Egipto Hoy (Esa soy yo, para su información)

Cinco años después estaba sentada en un panel al lado del presidente de Cataluña, hablándole a más de 800 personas de más de 40 países. Y aún así, ese día un hombre levantó la mano después de mi presentación y dijo:

“¿Sabe?, le estamos haciendo un favor.
Le estamos ayudando a quitarse ese símbolo de opresión de la cabeza.”

Estoy cansada de ser el ejemplo de “¡Ay-mi-dios-mira-qué-mujer-tan-articulada-fuera-del-estereotipo-y-genial-usando-el-hiyab!”

Estoy cansada de que el hiyab tome tanto espacio en mi vida.

Estoy cansada de hablar sobre este.

Estoy cansada de explicarlo.

Estoy cansada de defenderlo.

Estoy cansada de ser tratada diferente.

Estoy cansada de tener que probar que soy normal.

Estoy cansada de que piensen que soy estúpida y retrógrada.

Estoy cansada de los juicios — de los dos lados.

Estoy cansada de que me nieguen oportunidades.

Estoy cansada de las expectativas.

Estoy cansada del hiyab.

Ha sido una lucha larga y dura. He usado el velo por 15 años. Pasé años escribiendo sobre él, justificándolo, odiándolo, amándolo, ignorándolo, defendiéndolo.

Hice teatro, spoken word. Representaba con orgullo. Escribí críticas enardecidas sobre la representación de las mujeres musulmanas en los medios. No permití que otros hablaran por esta mujer musulmana. Hablé por mí misma. Escribí editoriales que ganaron premios como éste. Qué felicidad.

Proyecto BuSSy ftw.

(Si estás interesado, aquí va el crowdfunding del proyecto que más amé.)

Pero después de un tiempo, me cansé.

Superé tener que justificar mis elecciones constantemente.

Superé tener que repetir el sermón.

Superé el tener que probar algo.

Me di cuenta de que ser considerada “increíble” era en realidad un insulto.

Porque la suposición era que el usar el velo significaba que yo era estúpida y no muy increíble.

El hiyab es muy personal.

Y aún así tan público.

Me han dicho que me lo tengo que quitar si quiero ser presentadora de televisión.

Me han dicho “desearía poder dispararte.”

Me han negado la entrada a muchos eventos.

Me han llamado “árabe sucia” y “musulmana ignorante,” una “puta estúpida.”

Me han pedido que me siente en la parte trasera de un salón de clases.

Me escupieron en París el mes pasado.

Creo que entienden la idea.

Ser una mujer que usa el velo es difícil, realmente lo es. Hay días en los que no deseo nada más que quitármelo. Días en los que sólo quiero ser como todos los demás. No quiero destacar como si fuera un pulgar hinchado. No quiero ser diferente.

Sólo es pelo cubierto para ustedes. Eso es todo. Ni más ni menos.

La fascinación con el hiyab es loca.

Detrás del velo.

Debajo del velo.

Develando la mujer musulmana.

*Oooooooooooh, inserten música de Aladino aquí.*

Déjenlo. No tienen que entender por qué lo uso.

Hay mucho más que escribir.

Pero ya superé este post.

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