La desconocida realidad de los refugiados

La ruta se agrava y toma un rumbo diferente debido a la violencia existente en la frontera serbo-húngara

“El día que nos conocimos. 4 días sin comer. 3 meses sin ducharse”. Imagen y declaración cedida por la voluntaria Ana Isabel

Es de noche y hace frío, mucho frío, unos 10 grados bajo cero. La temperatura en Serbia ha descendido 15 grados durante el día. En el bosque se encuentra un grupo de chicos de entre 20 y 23 años que, a pesar de que les duele todo el cuerpo por las palizas recibidas, están atentos al menor ruido por si los han encontrado y empezar a correr. Esta es la realidad que sufren miles de jóvenes refugiados que tratan de cruzar la frontera serbo-húngara y que pudo comprobar en persona, al curar las heridas de estos, la voluntaria activista Ana Isabel (que prefiere no mostrar su identidad completa). Sus ilusiones se ven frustradas por la policía húngara que al verlos, los detienen para torturarlos y devolverlos por donde han venido, descalzos por la nieve, con las costillas rotas, mordidos por los perros y hasta electrocutados, con la única esperanza de volverlo a intentar al día siguiente para poder sobrevivir.

“Les meten la cabeza debajo del agua simulando que los van a ahogar, les quitan a todos los zapatos para que tengan que andar descalzos por la nieve”

Europa no ha cumplido con la cuota de acogida de refugiados, en vez de ayudarles, se dedican a cerrarles las fronteras y dejarlos en campos donde viven en unas condiciones miserables. Incluso las personas que viajan legalmente con sus papeles se les niega la entrada al continente, según explica Carmina Verdú, voluntaria de la plataforma Ayuda a Personas Refugiadas Sirias en Elche, y que además, se trasladó a Grecia para ofrecer su ayuda a los refugiados.

La situación se agrava en las zonas fronterizas donde los refugiados que intentan cruzar la frontera son torturados por la policía. Concretamente, en la zona fronteriza entre Serbia y Hungría se está viviendo una gran tragedia. Según afirma la voluntaria Ana Isabel, los refugiados tratan de cruzar la frontera pero los policías húngaros los detienen y les dan innumerables palizas y torturas para luego, devolverlos por donde han venido. Gracias al testimonio que le ofreció un refugiado, la voluntaria describe: “Les golpean con varas en las manos y en las espinillas, tienen golpes por puñetazos, les meten la cabeza debajo del agua simulando que los van a ahogar”. Y añade: “Les quitan a todos los zapatos para que tengan que andar descalzos por la nieve, les hacen tener los pies en el agua del río helado durante dos horas y les rompen los móviles para que no hayan pruebas de lo que les ha podido pasar”.

“Con los chicos de la bus station haciendo pancartas. Las llevé hasta los pies de la frontera en una manifestación que pasará a los libros de Historia”. Imagen y declaración cedida por la voluntaria Ana Isabel

Toda esta violencia ha ocasionado que los voluntarios que habían allí, entre los que se encontraba Ana Isabel que colaboraba con la ONG Acción Planetaria, tuvieran que cerrar el proyecto debido a que los policías controlaban sus movimientos para que no ayudaran a los refugiados. Por otra parte, estas agresiones ocasionaron que los refugiados tuvieran que huir de esa zona y establecer una nueva ruta para encontrar otras posibilidades de cruzar la frontera.

Verdades y mitos de las grandes y pequeñas ONG’s

Dentro de esta crisis, las ONG’s importantes hacen grandes cosas, pero también, cometen muchos errores. Sí es cierto que ofrecen ayuda médica a los refugiados que viven en las barracas, aunque la ayuda se sitúa en las afueras porque el Gobierno de Serbia prohíbe la acción directa de las ONG’s, según declara el periodista y locutor de Gestiona Radio, Emilio J. Martínez.

Pero detrás de estas grandes organizaciones para ayudar a los más desfavorecidos, se encuentran muchos aspectos que son cuestionables, como por ejemplo, que Médicos Sin Fronteras proporcione en un campo de refugiados solo 20 mantas al día quedándose familias enteras con nada con lo que refugiarse del frío de la noche. Esta situación la vivió en persona el periodista Martínez cuando estuvo en Serbia ayudando a personas refugiadas. Otro ejemplo similar es OXFAM, que ofrece dinero a otras ONG’s más pequeñas como No Name Kitchen para decir que son ellos los que ofrecen la comida a los refugiados, como revela la voluntaria Ana Isabel: “No tienen personal, no tienen local, el día que vinieron fue para regalar dinero literalmente, para poner el logo”.

Lo más escabroso del tema, es lo que pudo comprobar Ana Isabel cuando se trasladó al campo de Timisoara en Rumanía, donde una reconocida ONG como lo es ACNUR, gestiona un campo de refugiados en el que no se da de comer porque hay menos de 100 personas viviendo allí, y ellos no se encargan de darles de comer. La ONG solo se limita a ofrecer unos 100 euros al mes a los refugiados para que puedan comprarse su comida. Aun así, la voluntaria se dio cuenta de que había niñas pequeñas de 3 y 6 años que no habían comido en 3 días. Por este motivo, Ana Isabel reclamó a la ONG la situación, y la organización se excusó diciendo que las gestiones tardan, y que por eso, el dinero tardaba en llegar 4 o 5 días.

Con respecto a las pequeñas organizaciones, se puede destacar No Name Kitchen que está haciendo una gran labor en la ayuda a personas refugiadas, según manifiesta Emilio J. Martínez, y a nivel local, Ayuda a Personas Refugiadas Sirias que es una plataforma de voluntarios establecida en Elche que se dedica a enviar alimentos y a recoger dinero para mandarlo a proyectos concretos de Grecia o de Siria, según explica la voluntaria Carmina Verdú. Asimismo, Belén Delgado, otra integrante de la plataforma, añade que organizan eventos de todo tipo y que realizan campañas educativas para concienciar a los más jóvenes.

“La gente descubrirá que no son terroristas ocultos entre el drama, sino que son personas como nosotros”

Los medios de comunicación, ¿cómplices de esta crisis?

Los medios de comunicación están dejando apartado el tema de la crisis de los refugiados porque según comenta el locutor Emilio J. Martínez: “Se ha juntado que el tema ya no interesa porque está cronificado y los medios no tienen recursos o no quieren tenerlos para estos grandes temas”. Como solución a este problema y para que la sociedad empatice con la realidad de los refugiados, el periodista Martínez propone cambiar las cifras por las personas y tratar casos particulares. Asimismo, el locutor considera que la televisión debería tener una mayor cobertura de este tema al ser el medio de comunicación más empleado por la sociedad. De esta forma, Emilio J. Martínez sentencia: “La gente descubrirá que no son terroristas ocultos entre el drama, sino que son personas como nosotros”.

Por otro lado, el periodista pudo comprobar que los medios de comunicación, queriendo mostrar, mediante fotos, la vida de los refugiados, provocan incomodidad y descontento a estos, que pintan graffitis en las paredes con el lema: “No photos, please”, reivindicando un tratamiento justo y un respeto por la intimidad.

“Lo prometido es deuda. Sus mensajes llegaron. Sigo viva por la presencia de los medios”. Imagen y declaración cedida por la voluntaria Ana Isabel

La crisis de los refugiados, ¿un problema sin solución?

La crisis de los refugiados no va a mejor, los medios de comunicación favorecen la aparición de la islamofobia según reconoce el periodista Emilio J. Martínez, y por otro lado, los refugiados de las fronteras han tenido que establecer una nueva ruta para intentar cruzar la frontera y poder buscar un futuro nuevo, pero como dice Belén Delgado: “Vienen huyendo de una guerra, todos quieren volver a sus casas”. Como posible solución a esta crisis, Ana Isabel afirma: “Si no intentamos provocar un cambio social y político no vamos a solucionar nada”.

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