Cuando la mesa de la cocina es un grupo de WhatsApp.

La Alba de hace 10 años anhelaba los diciembres porque era la fecha del año en que toda la familia, por lo menos la más cercana, se reunía en casa de una de mis hermanas. 
Los chistes, los regaños y el no distinguir qué decía quién son algunas de las cosas que extraño del tiempo en casa.
Cabe destacar que, en mi país la cocina es el centro de reunión familiar, así que, en época decembrina todos nos sentábamos alrededor de la mesa de madera de cuatro puestos en la que no cabía ni media «Gonzalera» a comer, contar historias y criticar las historias que los otros contaban.

Con el tiempo, esto se convirtió, para algunos de nosotros, en el pasado de nuestras reuniones familiares, pues, hace un tiempo las cosas comenzaron a cambiar ¡Y de qué manera!
Por allí escuche a una persona decir «si no te gusta el gobierno de turno pues ignóralo haz tu vida que eso no es problema tuyo». En ese momento pensé, y aún hoy lo hago, ¿será que está persona no sabe que quién esté en el gobierno controla el rumbo de todos los ciudadanos de un país? Y no me refiero a sus emociones, ni pensamientos, me refiero a las leyes que determinan cómo va a funcionar todo. Pues, este es mi caso. Mi país ha sido controlado por un gobierno de turno que aplica leyes a su conveniencia, por lo tanto, todos sus ciudadanos nos hemos visto afectados, lo admitamos o no. Así que un día, llené una maleta — la verdad fueron varias maletas — con emociones, ideales y recuerdos, y me fui.

Estoy tan cerca pero tan lejos y es que la verdadera frontera entre dos ciudadanos de diferentes nacionalidades es la política. Después les explico por qué.

Ahora bien, esta distancia autoimpuesta también valió para otros de mis seres queridos, algunos antes que yo y otros que ya están anunciando su partida. En conclusión, la mesa de la cocina se fue quedando vacía.

Para contrarrestar esta ausencia a uno de mis hermanos se le ocurrió crear un grupo de WhatsApp que reúne a algunos de los miembros de la familia, este grupo es una representación digital de nuestras reuniones familiares. Es un vaso medio lleno, tiene sus carencias, pero, aun así, nos ha servido como herramienta para comunicarnos.

Con el uso adecuado de los signos, los emoticones y las palabras podemos llegar a transmitir adecuadamente sentimientos. Sin embargo, por mucho que lo intentemos aquel silencio que dice todo, aquel abrazo que cobija, aquella mirada que protege siempre estarán aguardando nuestro regreso.

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