Conversaciones
-Está apocalíptico. Quiero una casa como la de ayer en la Sierra. Quiero la terraza, la cristalera. Quiero todo. Y a ti.
+Vámonos. Y vemos la película en vertical. Y nos arropamos con mantas. Y me enseñas los secretos de la guitarra y yo te digo dónde puede viajar la voz. Y abrimos las puertas a conocidos maravillosos y a algún desconocido sorprendente. Y hacemos una hoguera en medio del salón. Nos zambullimos en el agua caliente de la bañera con ropa. Creando nuestro universo, calmado ya. Y abrimos el techo, las estrellas nos observan.
-Y comemos muchas cosas ricas y dulces y saladas. Y salimos al monte a ver las estrellas. Y nos emborrachamos. Mucho. Más. Mucho, ¿sabes?, y nos volvemos exploradores. Exploradores. Y subimos hacia la luna. Y disfrutamos del camino y pintamos camisetas y escribimos frases en paredes y las cortezas cuentan historias.
+Sí, sí. Exploradores vagando por un monte tal vez embrujado, y encontrarnos un vagón de tren abandonado y nos inventamos historias en él y grabamos palabras y alientos y vamos borrachos de vida el vino nos calienta y hacemos el amor al mundo y seguimos danzando y aullando como LOBOS SALVAJES en la penumbra, hasta que de nuestras bocas sale vapor caliente que quema el ambiente helado y volvemos de nuevo a nuestra guarida.
-Y nos tiramos en la cama, “pluf”. En un plano que da vértigo. Caemos desde arriba. Somos Ewan puesto de heroína. Disfrazados de indios. Y a descansar. Colacao. Colacao. Colacao.
+Grumos, grumos.
