Orgullosa de ti, ni más ni menos

En mi colegio me enseñaron que humildad es estar en la verdad. Ni arrogancias ni falsas modestias. Lo justo: en qué soy buena, qué no me sale bien, qué puedo mejorar y qué, definitivamente, no es para mí.
Sin embargo, al mundo le encantan las mujeres “dulces”, entendiendo por dulces, sumisas, es decir, que aceptan que terceros determinen su valor porque ellas no lo saben, no lo ven o no lo defienden. ¡Qué pena!
Lo cierto es que una mujer segura se vuelve una amenaza. Inmediata reacción: descalificarla como antipática o soberbia. Lo triste es que, buena parte de las veces, son las mismas mujeres las primeras en señalar.
Déjalas atrás y sigue tu camino. Pisando fuerte, dueña de ti misma, orgullosa de ti. Tú eres quien eres, no lo que los demás definen por ti. Tú, tranquila y serena, sabiendo que lo justo es estar en la verdad, ni más ni menos.