El evento es neutro

“El reto consiste en hablarle a x persona y decirle que la extrañas”. La escena es un clásico sábado por la noche en que un grupo de adolescentes se reúnen para beber y contar historias que luego negarán en voz alta, porque dicen coloquialmente que aquello que se cuenta en la fiesta, ahí se queda. No importa el año que sea, porque la respuesta dependerá siempre de una sola cosa: aquello que elijas.

El relato de una oración con el que empieza este texto puede venir en muchos disfraces. Puede ser un padre o una madre que nos hicieron daño, una expareja “toxica”, un compañero de trabajo malhumorado, un profesor que nos tiene “de encargo”, un amigo celoso o la vocecita en la cabeza que todos llevamos de un lado a otro y que alimentamos en los ratos que la soledad nos gana. (Ojo acá, la soledad no es del todo mala, pero eso nos han contado). Estas y muchas escenas más pueden tenernos como protagonistas y antagonistas. En algunas historias seremos los héroes y en algunas los villanos. Conozco versiones en las que incluso podemos ser los dos. Pero cada una va taladrando en nuestra cabeza de manera lenta y certera hasta que logra hacernos sentir. Ya sabes, cuando alguien te dice que por la culpa de x o y persona uno es como es. Y sí, pero no. Uno es como es por todo lo que ha vivido, pero también porque lo elige. Sí, porque lo eliges.

Te explico: cada uno de nosotros va por la vida jugando un rol que parece asignado pero que no lo es. Allá afuera hay miles de historias de personas que cambiaron su “lugar asignado” por el mero hecho de elegir no elegirlo. Si, el juego de palabras le da un toque especial. Hay gente que crea. Hay gente que consume. Unos aplauden, otros actúan. Ahora mismo, mientras me lees, puedes tomarte literalmente mis palabras y elegir creerme, ofenderte, continuar sin darle importancia o debatirme. Y en cualquiera de esos casos hipotéticos, no sería mi culpa. No lo vería así. Alguien más (quizá tú) influyó para ese resultado, pero no fui yo.

Hay una frase que rige muchas de mis reacciones y dice así: el evento es neutro. ¡Boom! El evento SIEMPRE es neutro. Escribir mis textos es algo neutro. Hacer mis videos es algo neutro. Postear mis fotos, crear mis proyectos, emprender, viajar, estudiar, hablar, conferenciar, compartir, etc. Todo es neutro. Cada uno, con su cada cual, elige lo que quiere después del evento y construye con eso. Que te dejaran, que te amaran, que te abrazaran fue neutro. A la inversa, que te equivocaras contigo y de paso en otras vidas también lo fue. El evento siempre es neutro. No tiene valor por si solo. Tú le das el valor que le quieres dar y construyes a partir de eso.

Ya sé, ya sé. ¿Pero y si me golpean? ¿Y si me hieren? ¿Qué pasa si me enamoro y me dejan? Híjole, en ese caso tendrás que asignar un valor también, aunque no quieras hacerlo. Claro, esto no es pensamiento mágico. Esto es estrategia de vida 2.0. No es decir que el mundo no lo toma personal, porque claro que lo hacer. El resto del mundo no eres tú. Pero vayamos por partes: al reaccionar así, ya has elegido sentirte ofendido personalmente. De nuevo, no es mi culpa. No busco hacer olas, no busco ofenderte. Francamente no espero que hacerte sentir cómodo. Ese no es mi papel ni mi trabajo. A mi me gusta escribir en voz alta ideas que luego me repito varias veces para recordar porqué hago lo que hago. Y, sin embargo, tengo que decirte que la culpa, el no saber soltar, el temor a plantarle cara a lo que sentimos son la suma de algo que llamo miedo a elegir. En el relato del inicio, pudiste hacer la llamada o no, pero al final, la culpa no fue de los adolescentes a tu alrededor ni del alcohol ni del momento. La acción la hiciste tú. La llamada la hiciste (o no) tú.

Pero no te preocupes antes de tiempo. No significa que de ahora en adelante tengas que hacerte responsable de todo lo que te pasa y la manera en que reaccionas ante ello. O quizá si. Pero la frase el evento es neutro puede ser la base para construir muchas cosas que quizá estás evadiendo. Hacerte responsable de tus emociones es la base para construir lo que sigue.

Hoy, mientras escuchaba una charla de Singularity U, una frase me quedó grabada por completo y quiero dejártela de despedida:

“Podemos no controlar el futuro ni lo que venga. Podemos no controlar las acciones de los demás. Pero si podemos controlar nuestras acciones, nuestras ideas y nuestros valores. Podemos elegir ser quienes queremos ser”

Y así te lo repito: siempre puedes elegir el rol que quieres jugar. Aunque seas el villano de otra historia. Ven y cuéntamela, que seguro nos reiremos un rato.

Abrazo grande,

Beto Inspirandoando Moreno

Dedicado con cariño a Fer, que me regaló esta idea en un viaje de verano.