En pocos rincones de la ciudad yace escondida una porción de calma. Son los lugares menos comerciales en donde una persona como tu y yo, pueden encontrar esa paz que muchas veces deseamos, ya sea luego del trabajo o en cualquier momento del día, para terminar a leves pasos con el estrés de la rutina diaria. Ello, unido a una verde perspectiva al horizonte, provocan en el corazón humano una sencilla pero querida paz. Allí, la mente se despeja en su totalidad y te sumerge en un mundo en el que sólo habitan tus más anhelados sueños y deseos.
Lima, ciudad de muchas razas, que día a día, se va fortaleciendo, conserva aún esos ambientes de apaciguadas aguas y verdes arboledas. Propio de una calma desequilibrada por un tráfico incontable de vehículos y de la contaminación, está comprobado que el nivel de estrés que se genera en nuestro cuerpo aumenta en porcentajes alarmantes. Como solución se han planteado innumerables propuestas y experimentos. Pero poco se sabe del por qué el ciudadano limeño, puede y seguirá soportando dichos niveles de estrés en su quehacer diario.
Dicho esto, no es necesario alarmarse, porque la vida puede romper la rutina. Y esto es necesario queramos o nó para aliviar nuestros pesares. El corazón humano, sentimental y lleno de adrenalina podrá vibrar tranquilamente en cada latido si nuestros hábitos son mejores.
En fin, esto es sólo una opinión mía. Si piensas lo mismo que yo, bienvenido sea.
Email me when Alberto Timaná publishes or recommends stories