Imágenes

Por ahí el escritor Oscar Marcano tuiteó: “Si la imagen es tan poderosa, ¿no había que empezar por la imagen?”. No sé en realidad en qué contexto lo dijo, pero supongo que puede ser acertado relacionarlo directamente con el acontecer político de los últimos días. La instalación de la “nueva” Asamblea Nacional trajo consigo una cantidad de hechos que merecen ser analizados bajo el enfoque de un poderoso microscopio político, social, cultural y psicológico. Microscopio que no tengo, por lo que una mundana aproximación será lo único que, por ahora, ofreceré en este primer escrito.

El caso es que la ahora preponderante figura de la oposición (por su cargo de Presidente de la Asamblea) Henry Ramos Allup, decidió mandar a sacar las imágenes de Chávez y Bolívar que permanecían en el recinto. “Esto no es un cementerio”-alegó en cuanto a Chávez, y sobre Bolívar dijo que se trataba de una imágen falsificada, refiriéndose en particular a la reproducción más moderna del Libertador.

Ahora bien, este escritor del que hablamos es de marcada tendencia opositora. Su comentario deja claro que considera necesario sacar, borrar, destruir estas imágenes. Son enemigas. ¿De qué? “Si la imagen es tan poderosa…” Cabe deducir que el rostro de Chávez y este nuevo rostro de Bolívar significan para él una amenaza a un sistema, a una armonía, a una homogeneidad, a un modo determinado de vivir y de pensar. Es natural que, afecto a tal o cual visión política, acostrumbrado a vivir dentro de cierto orden, rechace al intruso que llega con un aspecto diferente, sobretodo si viene a ocupar posiciones de poder. También debería ser natural, digo yo, aceptarlo y tolerarlo. Pero hay distintos tipos de personas, cada cual piensa distinto -precisamente-, la libertad existe.

Otra cosa: ¿por qué habríamos de querer borrar algo? En serio. ¿Porque nos hace mal? ¿Nos hiere, nos castiga, nos ofende? Se trata de las imágenes de la cultura. Es el rostro de un presidente con extraordinario peso en la historia. Y la renovación, gracias a sofisticadas herramientas de última tecnología, de nuestra figura paterna por excelencia: el padre Bolívar. Nos guste o no el chavismo (que fue el que trajo la renovación simbólica) no podemos negar que las imágenes, sus imágenes, son hijas de la historia, también, parte imborrable de la cultura. Como también son hijas de la historia una estatua de Colón, o el Alma Llanera.

¿Cuál es el miedo entonces? ¿Qué representan Chávez y Bolívar? Eso luego hay que discutirlo…