¿Recuerdas cuando te traían regalos los Reyes Magos? Esa ilusión al despertarte la mañana del 6 de Enero, cansada de dar de vueltas la noche anterior pensando en los que te traerían los Reyes. ¿Por fin sería el Pony que siempre pedías pero que te decían que no cabía en el elefante de Baltasar? ¿Quizá el cachorro que Melchor te decía que no había encontrado por ningún lado? Mientras te deshacías de las últimas telarañas de sueño, de pronto te dabas cuenta que ya era de día. Era hora de descubrir tus regalos.

Esa emoción, intriga, y alegría es lo que sentí cuando abrí mi primera caja Bask. ¿Y qué es Bask? No lo sabía hasta que mi amiga, Ana, me lo recomendó. Sólo me dijo que entrara la página, me suscribiera, y esperara de dos a tres días. Yo suelo ser escéptica para probar nuevos productos. Generalmente hago una investigación en Internet al respecto. Así que me metí a la página de Bask para ver de qué se trataba.

Bask es un servicio de suscripción. Por $1,500 peos al mes, IVA y envío incluido, la gente de Bask te envía una caja con pañales, toallita húmedas, y ropita para tu bebé. La caja se veía muy bonita, los pañales son BioBaby, que es la marca que quiero usar para mi bebé, las toallitas son Seventh Generation, no las conocía, y la ropita es de H&M Conscious.

Por $1,500 pesos se me hizo un poco caro, así que me metía la página de BBBuy, donde he comprado casi todo para mi bebé, para buscar el costo de los pañales y las toallitas, y a la página de H&M para la ropita. Así me salió la cuenta:

-4 x Bolsas de 38 unidades de BioBaby por $445

-4 x Bolsas de 64 unidades de toallitas Seventh Generation por $316

-1 x Body de manga larga de H&M Conscious por $129

Total $890 pesos, sumando $60 pesos de envío de BBBuy y otros $60 de H&M me quedó en $1,010. Entonces el servicio estaba unos $490 pesos más caro de lo que me saldría comprar las cosas por separado. Le hablé a mi amiga para decirle que no me salía la cuenta, pero ella insistió en que probara el servicio, que valía la pena. Decidí hacerle caso porque siempre me ha hecho buenas recomendaciones.

Entre de nuevo a la página e inicié el proceso de suscripción. Lo primero que me preguntaron fue mi Facebook. Me dio mucho gusto porque eso de estar haciendo una cuenta para cada servicio es muy complicado. En especial cuando olvidas tu contraseña. Después me pidieron el nombre de mi bebé, su fecha de nacimiento, y una foto opcional. Escribí Jerónimo, que todavía no nace, y subí una foto de su ultrasonido. Luego me entró un poco de miedo. Eso de andar dejando datos míos por el Internet no me agrada, y mucho menos dejar datos de mi bebé. Le escribí a la gente de Bask por el chat y ahí me empecé a dar cuenta de dónde se iban los $490 pesos extras.

Como a los 10 segundos, me respondió una chica, Ruth se llamaba. Le manifesté mi inquietud y me dijo que los datos estaban 100% seguros y que Bask no los compartía con terceros. Me resumió las políticas de privacidad de Bask y me dio la liga donde podía consultarlas. No las leí obviamente, pero el hecho de que Ruth me respondiera tan rápido me dejó tranquila. Seguí con mi registro.

El siguiente paso era seleccionar la ropita para mi bebé. Seleccioné un hermoso body negro para recién nacido. Después me pidieron mi dirección. De nuevo me entro miedo, pero supongo que no me pueden enviar cosas a mi casa si no tienen mi dirección, así que empecé metiendo mi código postal y me sorprendí cuando la página de Bask cargó mi colonia, municipio, y estado en automático. Vaya, a alguien en el Internet le importa facilitarnos la vida.

Luego me pidieron mi celular por si había cualquier problema con la mensajería. Lo anoté e inmediatamente me llegó un código por SMS que tuve que poner de nuevo en la página. Todo muy tecnológico. Aunque por un lado me preocupaba que pidieran tanta información, por otro lado me daba seguridad que estuviera tan bien hecho todo. Finalmente me pidieron los datos de mi tarjeta de crédito. De nuevo me entro miedo y le mande otro mensaje a Ruth.

Ruth me dijo que las operaciones bancarias las manejaba Conekta, una empresa mexicana que le maneja las transacciones a Coca-Cola, Grupo Modelo, Estafeta, y Tommy Hilfiger. También me dijo que los datos estaban encriptados, no se que quiere decir eso pero suena complicado, y por lo tanto muy seguros. Finalmente me dijo que podía cancelar en cualquier momento si no me gustaba el servicio. Esta niña Ruth estaba en todo y sus respuestas me dieron seguridad así que continué.

Ahora el sistema me pedía un cupón. Yo no tenía cupón, así que volví a molestar a Ruth. Ella me dijo que Bask hacía promociones en las que daba cupones desde 25% hasta 100%. También me ofreció en ese momento un cupón de 50%. ¡Excelente! Ya saben, por si se quieren suscribir, pidan su cupón a Ruth.

Finalmente me salió una pantalla de confirmación con mis datos y le di clic a suscribirme. No estuvo tan mal, me tardé como cinco minutos quitando mis preguntas a Ruth. Era momento de esperar.

Al día siguiente, llegó FedEx. No esperaba que fuera tan rápido el servicio. El chico de FedEx me dejo una caja un poco pesada que tuve dificultad al colocar en mi mesa porque mi panza de planeta de ocho meses me estorbaba. Abrí cuidadosamente mi caja de FedEx y me quedé sorprendida.

¿Recuerdan en la película de Ratatuille cuando Anton Ego prueba el plato que preparo la ratita Remy? ¿Cómo le llegan flashes de su niñez? Pues mientras veía la hermosa caja de Bask, me llegaron flashes de día de reyes. Cada cara de la caja estaba hermosamente ilustrada con un paisaje invernal con animalitos. Había una mamá conejo con su conejito gordo, un papá venado con su cría, zorritos, gatitos, ardillas, y ositos. Después investigué con Ruth y me dijo que el paisaje era de animales del parque nacional de Yosemite en California. También me dijo que Bask buscaba cambiar sus cajas cada cuatro meses.

Contemple la caja unos segundos más y me imagine todas las cosas de mi bebé que iba a meter en ella. Luego con cuidado, quité el moño de tela y abrí la caja. Encontré la ropita envuelta cuidadosamente en papel seda y las toallitas. También había una carta. La abrí y me sorprendí al ver que estaba dirigida hacia mi. Son esos pequeños detalles que hacen que una marca se gane mi lealtad. La carta me daba la bienvenida y me invitaba a llenar una encuesta para que en mi siguiente mes me enviaran un porta-toallitas gratis. Dejé la carta sobre la mesa y continué con mi tarea.

Al quitar la ropita y las toallitas había una tapa que decía “Súper Mamá.” ¡Que buen detalle! En ese momento me di cuenta que la caja también estaba ilustrada por dentro. Tenía las misma escenas pero en borrador. Estaba hermosa. Quité la tapa y encontré los pañales BioBaby. Los saque con cuidado y los puse sobre la mesa junto a los demás productos. Me quedó claro porqué el producto costaba lo que costaba. La excelente atención de Ruth, la conveniencia, y lo hermoso que estaba todo valía mucho más de lo que estaba pagando.

Le hablé a Ana y le di las gracias. Le dije que tenía razón, que estaba increíble y que iba a renovar. Después escribí este post en mi blog y se lo compartí a la gente de Bask. Me respondieron en cuestión de minutos y me dijeron que como Ana me había recomendado y yo iba a renovar, entonces a ella le iban a dar un mes gratis y a mi también. Es una promoción que tiene Bask. También me pidieron permiso para publicar mi post en su campaña de marketing y con mucho gusto se los di.

El próximo mes nace mi bebé y recibiré mi segunda caja de Bask. Las mantendré informadas de cómo me salieron los pañales de BioBaby y las toallitas de Seventh Generation. Pero de una vez les digo, no les puedo recomendar Bask lo suficiente. Está padrísimo lo que están haciendo estos chavos. Me da gusto que en México se hagan cosas así y sobre todo por pequeñas empresas. Esa atención al detalle y hacia un buen servicio me dejo sorprendida. Y estoy segura que a ustedes también les encantará.

Ale