Tres tipos de amor.

¿Alguna vez han escuchado que en la vida nos enamoramos tres veces?

Se supone que en está vida, vamos a toparnos con muchas parejas pero solo nos enamoraremos y/o entregaremos al 100% a tres.

La primera vez que nos enamoraremos será con nuestro primer novio/novia, el conocido “puppy love” donde todo es hermoso y color de rosa, básicamente todo es perfecto.

La segunda vez se supone que será con la persona que más nos va a lastimar. Con ella aprenderemos que no siempre las cosas funcionan como uno quiere y caemos a la dura realidad de que “el amor no es color de rosa”.

Y la tercera, se supone es con la persona con la que nos vamos a casar. Con él/ella ya habremos llegado maduros emocionalmente (no todos llegan así), ya habremos cometido todos los errores necesarios para valorarlo y no perderlo/perderla y por ende, será con la persona con la que nos quedaremos toda la vida, según esto.

Y en teoría, todas las demás personas y/o relaciones que lleguen entre estos tres puntos, serán supuestamente pasajeras o simplemente no llegarán al altar o a algo eterno, por así decirlo.

Yo sí creo en esto de los tres amores porque ya pasé por los primeros dos y déjenme decirles que me costó mucho llegar al punto en dónde estoy ahora, un punto feliz. Llegar al tercer amor es algo que simplemente se siente, es como cuando compras algo y sabes que está hecho para ti, así se siente. Sabes que estas destinado a estar con esa persona.

Es un amor maduro, comprensivo y libre de egoísmos. Es un amor en equipo en donde los dos se apoyan para salir adelante tanto en la relación como en metas personales y se ayudan mutuo a mente para conseguirlas y hacer que el otro se logre en todo lo que se proponga. Es un amor libre pero a la vez comprometido, no se, es difícil explicarlo pero fácil identificarlo.

En mi opinión, creo que para llegar al tercero, tienes que sufrir, llorar y tocar fondo para que así, puedas apreciar cada detalle de la persona. Desde su forma de caminar, peinarse y vestirse, hasta esa extraña comodidad de tener un silencio entre los dos. Desde saber cada pequeña manía suya y aun así amarlo. Desde saber cuantos lunares tiene, hasta saber sus colores favoritos.

Es la forma más pura y simple de aceptación humana en donde ya nada se vuelve una obligación, sino que se vuelve un placer. Es como tener cientos de ojos a donde ver pero escoger los suyos una y otra vez, día con día, por más que te los sepas y es ahí donde se crea esa extraña conexión en donde con solo verlo, puedes saber todo, desde si está cansado, fastidiado, con hambre, sueño o enfermo. Y cuando llegas a ese punto de felicidad, dejas de ver a los demás, te entregas a él/ella y se forma uno.

¡Espero les haya gustado!

¡Gracias por leerme!

Ale Mg.