Dar feedback y sobre todo recibirlo no es tarea sencilla

La semana pasada recibí una clase magistral por parte de Fernando Cabello sobre cómo se debe dar feedback y cuáles son los puntos a seguir para que la persona que lo recibe saque provecho y no se encierre en su mundo. La conversación no duró más de 15 minutos en los que mi mano no paraba de apuntar en uno de mis flamantes cuadernos japoneses. Un poco de glamour a la historia nunca viene mal ;)

Feedback de mejora y feedback de refuerzo

Es la forma de comenzar nuestra sesión de feedback. Es muy importante que a la hora de enfocar la conversación hayamos hecho una lista de cosas que deben mejorar y otra de puntos que se están haciendo bien. Es muy importante que existan estos dos tipos de feedback, ya que si sólo hablamos sobre las cosas a corregir, por lo general, el receptor creará una coraza y la sesión no generará ningún fruto.

Encuadre de la realidad

No sólo basta con reforzar lo positivo, también es necesario estar en sintonía. Da igual que se refuerce lo bueno cuando la realidad que tiene el otro está a años luz de cómo vemos nosotros las cosas. Para que esto ocurra, es muy importante situarse en la percepción del otro. Para lograrlo basta con hacer preguntas con el fin de buscar un mismo encuadre.

La guardia sigue alta

A pesar de reforzar lo positivo y estar en sintonía, la guardia puede seguir en alto. Esto suele ser común ya que en muchas ocasiones, el feedback es percibido como un ataque, en vez de una buena forma para mejorar. Si esta situación se produce, es importante dejar el feedback y realizar preguntas personales del tipo “¿Cómo te encuentras?”. Ya no son opiniones lo que saldrán de estas preguntas sino respuestas objetivas de la persona que recibe el feedback. Estas preguntas son un mecanismo muy eficaz si se hacen correctamente para recuperar la sintonía y que la persona que reciba el feedback baje la guardia y tome con buenos ojos que lo que se pretende es ayudar a mejorar.

Si la guardia se relaja pasaremos a la fase de estar en el mismo encuadre y si así fuera, seguiríamos con el feedback.

Abandono temporal

Si por el contrario, la guardia sigue alta y vemos que no conseguimos que esta baje, lo mejor es dejarlo. Se trata de una situación que no va a generar nada positivo para ninguna parte. Eso sí, el abandono se tiene que producir emplazando a que una tercera persona entre a formar parte del feedback y logrando de esta forma que la situación pueda ser reconducida y la persona que recibe el feedback se sienta cómoda para poder recibirlo.

Dar feedback es muy complicado pero se trata de una herramienta valiosísima que las personas con mucha empatía lo llevan de serie y los que sumamos 7 podemos llegar a aprender.

Gracias Fer.

Repasado por Alba Roza en sus 🏖

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