Te escribo a ti que sé que eres la única que me lee.

La única que necesita también leerme. Te escribo porque es difícil ser mujer. Es difícil no enterrarse y olvidarse de lo que tienes. Es difícil no opacarse a veces. Te escribo porque no es justo que hoy te sientas triste. Y eso te lo digo hoy que aún no olvido. Cuando yo te conocí eras como esa cosa rara que no se dejaba mangonear por nadie. Eras sola. Sin compañía. Escribías más. Dibujabas más. Planeabas y soñabas más.

¿Acaso crecer te quita todo?

¿Acaso crecer te quita libertades?

Hoy unas palabras te derrumban. Porque te las crees. Pero al tener el poder de creerte eso, te olvidas que tienes el poder de creer en lo más importante. En lo que es cierto. Déjate atrás esta que no eres. Porque la que sí eres te extraña mucho.

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