Fracaso

A los seres humanos nos encanta ilusionarnos con cualquier cosa. Pero sobre todo a nosotros los adolescentes, tenemos una increíble capacidad de idealizarnos e ilusionarnos ante cualquier situación. No cómo un niño; nuestros sueños son un poco más realistas. Sólo un poco.

Pero con la misma rapidez que nos ilusionamos, también nos desilusionamos. Cada vez que alguna pequeña cosa no nos resulta o alguien nos crítica lo que hacemos de una vez nos hacemos las víctimas. Empezamos a inventarnos excusas para no hacer lo que en realidad queremos. Pero, te preguntarás, ¿porqué inventarnos excusas para algo que nuestro corazón desea? Simple, por miedo. Por miedo al fracaso. Y es así, cada vez que fracasamos en algo nos entran los miedos y las inseguridades, las dudas de si en realidad lo lograremos; y al final terminamos dejándonos llevar por estos pensamientos cobardes.

Sólo por el hecho de fracasar en cosas tan simples nos desmotivamos totalmente; y no debería ser así.

“No puedes renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió.”

La vida no se acaba por no pasar una prueba de cálculo o dejar de hablarte con tu mejor amiga. Claro que no. Estás desilusiones no te definen, no porque fracasaste en eso significa que vas a fracasar en todo. Y a veces es ese el pesamiento que tenemos. Ese pensamiento de “cómo no logré esto no lograré más nada”. En vez de “no lo logré, lo haré mejor la próxima”. Nos quedamos estancados en eso, en nuestro fracaso.

“La vida no se detiene por nadie.”

La vida va a seguir contigo o sin ti. Ya queda de nuestra parte hundirnos en nuestro fracaso o salir de allí.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Alex’s story.