Conectate con tu Ser.

Hay un momento único cuando la mente se calla y logramos conectar con el punto más profundo de nosotros mismos, con la esencia. Es un momento donde queda solamente la sensación del Ser.

El cuerpo se siente más pesado, pero no es así. El Ser, el habitante del cuerpo, es más liviano. Nos elevamos y lo percibimos. La atención es aguda, pero no forzada.

Primero invade la sensación de PAZ. Indescriptible en su simple apariencia, porque penetra en cada partícula del Ser. Genera una sensación abrumadora en el primer instante, imposible de olvidar el tiempo siguiente. Uno anhela poder trasladar esta sensación a todos los momentos de nuestros días y hay que saber que podemos lograrlo con la dedicación, la práctica y la voluntad de aprender y mejorar.

Luego se establece una conexión aún más profunda con nuestro Ser y con todos los del Universo. Somos individuales, pero somos con el otro. Allí surge y se percibe la energía del AMOR. Igual de cautivadora que la primera. Estudiala, sentila; y vas a descubrir que no es una estado del Ser sino que es parte de él.

Conectate con vos mismos. Siente a tu cuerpo vibrar.