Cómo lo conocí

¿Que si me acuerdo? Claro que sí, fue un 19, bueno debo aclarar que ese fue el día que me vio por primera vez, una semana antes de nuestra primera plática formal.

Para mí todo empezó ese día, el sábado en el que yo ni siquiera tenía que estar en el mismo lugar que él, pero que por azares del destino había decidido ayudar a unas compañeras. Me desperté tarde y recuerdo que cuando iba en el carro iba pensando que qué pena con la cara de zombie y el cabello mojado que me manejaba jaja pero que ni modo, yo iba a lo que iba no a modelarle a alguien.

En todo el trayecto que caminé, nunca levanté la mirada, supongo que sentía hueva hasta de eso, quiero creer que esa fue la razón por la que no decidió hablarme, aun cuando más tarde me escribió para decirme que había pasado a mi lado. Tal vez si yo hubiera ido en mis 5 sentidos, le hubiera sonreído o quién sabe. De lo único que estoy segura es que ese “encuentro” no fue uno de los miles que tenemos diariamente mientras andamos por el mundo.

Yo jamás he tenido problema con entablar conversaciones con extraños, y digo esto porque para mí, era un extraño. Después de ese día recuerdo que vi sus fotos (no es que sea acosadora o algo jaja) pero quería constatar si en serio nunca lo había visto, al verlas tuve un leve recuerdo: un recuerdo de un niño extraño y loco que se la vivía tuiteando y subiendo fotos con modificaciones astrales jaja, bueno, ya no era tan extraño, por lo menos recordé que lo seguía. Pasó a ser un extraño conocido con el que al parecer, me llevaba muy bien, y del que nunca antes me había percatado.

Después de su “pasé a la par tuya” jaja recuerdo que me preguntó algo de perritos y yo le conté que visitaba un albergue y concluyó que era el que estaba a la vuelta de su casa. Todo eso derivó a una invitación para ir a jugar con perritos que están a la espera de ser adoptados porque ajá, a lugares así se llevan a la primera cita jajaja. Ya pues. Después de estas mini charlas esporádicas que teníamos, llegó la de verdad, justo una semana después de haber estado en el mismo lugar y ni siquiera habernos saludado.

Me sacó plática acerca de un juego, ¡sí, de un juego! Acababa de empezar el día, literal, y nosotros éramos unos niños hablando de las cosas más triviales del universo. En ese lapso de tiempo, me dio la oportunidad de leer algo de su autoría, lleno de vivencias que me hicieron conocerlo bastante. De esos escritos, voy a resaltar las 2 cosas que me cautivaron: la forma en la que la muerte de su papá lo había cambiado y la facilidad que tenía para expresar sus sentimientos.

Ok, esa madrugada quedé intrigada por este extraño conocido, ese día sentí que lo conocía de años y que era de mis personas favoritas. Y se lo dije. En mi cabeza no existía la posibilidad de que un hombre (en estos dorados tiempos jaja) se expresara tan bien y tuviera sentimientos tan nobles para con los demás. Su humanidad me cautivó, y lo sigue haciendo. Su maravillosa humanidad.

Esos escritos eran para alguien más, pero eso fue lo de menos, me cautivó el hombre que los escribía. Por lo que yo había conocido, no podía creer que un hombre amara tan bonito. A veces las personas nos conformamos con tan poco que cuando conocemos algo verdadero nuestro cerebro explota. Eso me pasó y lo siento si mis palabras alguna vez dañan a terceros, pero es cierto, yo estaba cegadísima, había perdido todo el rumbo, había olvidado cuidar mi alma por enfocarme en cuidar la de alguien más que no valoraba el esfuerzo. Y eso pasa, nos quebramos a nosotros mismos con tal de no quebrar a los demás y no es justo, no es sano. Eso lo comprendí en el tiempo en el que estuve sola. Reparé la relación más importante, la que tenía conmigo misma.

Esta persona, este extraño conocido, llegó a mí vida de la nada, sin buscar ni esperar nada. Llegó en un momento en el que yo ya me había desintoxicado del pasado y agradezco siempre que haya sido de esa forma. Quizás yo estaba lista para alguien como él, quizás era merecedora de un corazón tan puro como el suyo. Y así, esa madrugada, llena de bromas y momentos serios me despedí de él y le deseé muchísima suerte para el examen que iba a tener en unas horas. O sea, un tipo lindísimo que además me hablaba mientras estudiada, SOÑADO jaja.

Me despedí pero ya ansiaba volver a hablar con él. Así comenzó todo para mí…