Aquí, reflexiones e historias. Libres y mías.
Cuándo saldremos de casa con sombrero para quitárnoslo ante el que rompió con rutina para escuchar el llanto de un desconocido,
O ponerlo a los pies del anciano que cedió su asiento a una embarazada por eso de proteger el reemplazo del hueco.
Domingo.
Como perfumar los ‘entresemana’ con sabor a café de los domingos, y jugar a mapear todos los barcos del mar.
Como la sutil diferencia en la pasión del aficionado inglés o argentino. O la lluvia en la cara del padre de la rebelde de rizos que salió a tropezar con tormenta.
No es vivir, es interpretar.
El contoneo de tus manos si las llevas a,
la sonrisa que no está y se la espera.
La distancia del entreabierto de tus puertas,
El olor en las manos a gominola de pereza.
Desaletargadas para tejer la seda de la bufanda con la que acabaremos colgándonos del techo.
El plan diseñado por masa gris, el instrumento de cuerda, pervertida, por el martilleo constante de desaceptaciones.
No sé dónde ensanchamos la frontera.
En tu “ya te cuento” o en mi y salvaron las perdices,
‘en línea’, de hermetismo irregular que sueña con ‘escribiendo…’