En este país mejor no te metas en problemas.

Existen noticias que aunque no quieras enterarte llegan a ti por desbordamiento incluso hasta las redes sociales. Así es como llegan a mí algunas noticias, debido a que yo no veo noticias nunca, por lo menos en los formatos convencionales como es televisión, radio o prensa. Pero no puedo evitar que las más representativas lleguen a mi Twitter.

Así es como llegó a mí la noticia del vídeo, ahora ya con audio, de la fuga de «El Chapo» Guzmán. Simplemente, increíble. Sencillamente es la evidencia de lo que la lógica más elemental a los seres humanos incluso con un mínimo de intelecto, les podría decir la fuga de este afamado narcotraficante. La lógica más esencial indicaba que tuvo que haber un ruido que se tuvo que haber oído con el tiempo suficiente para detener a este delincuente. Sin embargo todos se hicieron de los oídos sordos. Aquí la pregunta es: ese «todos»… ¿ A quiénes se refiere? Si empezamos a analizar las instancias responsables, irremediablemente quizá llegamos hasta el presidente de la República, o por lo menos al secretario de gobernación.

Qué tremendo que las entidades responsables se sorprendan y se cuestionen, luego del surgimiento a la luz pública de este vídeo con audio, quién fue… ¡¿Quien entregó este vídeo a los medios de comunicación?! En este país la justicia no se pregunta por qué se comete una injusticia, se cuestiona quién comunica la claridad con la que las injusticias se cometen.

Existen tantos rumores acerca de la verdadera razón de la fuga de este afamado narcotraficante, que si el gobierno de México necesitaba de su ayuda para combatir a otras líneas de narcotráfico porque el mismo país no tiene la fuerza y el poder para combatirlo más que este gran narcotraficante, que salió por la puerta grande y no por ningún túnel, que es un mal necesario, y un sinfín de etcéteras, siendo todos estos rumores otra evidencia de que en este país jamás nunca nadie sabrá la verdad. En este país todo puede suceder.

Con lo anterior, no es esta una nota para analizar posibles culpables que lleguen hasta las más altas cúpulas del poder en este país, o para entender razones del evento, sino para reflexionar a un nivel del ciudadano promedio, como es mi caso. Tenemos frente a nosotros, publicada en todos los medios de comunicación, una de las más claras y contundentes evidencias (de tantas que hay) de que en este país no existe la justicia pero, sobre todo, tampoco una fuente verás de información 100% confiable. Entonces, en este país lo mejor que podemos hacer es no meternos en problemas, porque la solución no existe en este país basada en la justicia, en la ética, en el civismo, o en ninguna de las condiciones que impliquen evidencia y verdad. Aquí solamente el más poderoso es la justicia y la verdad. Mi mayor recomendación es que frente a este tamaño de evidencia, en este país cada quien haga su propio mundo en donde procure el bien, la verdad y la belleza. Que en este país cada quien haga su propio mundo donde se procure el bien hacia los demás y se trabaje con honestidad y con alegría por lo que uno hace. En este país lo más recomendable para el ciudadano promedio es crear un mundo paralelo en el que jamás nunca se crucen las líneas con las decisiones de «la justicia» de las leyes de México, del gobierno federal, del ministerio público, es decir, de ese otro mundo, de ese… muy, muy otro.

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