Crónica: Jóvenes latinoamericanos exigieron acciones y participación ante la crisis climática

Alejandro Durán
Nov 2 · 7 min read

Realizaron una “declaratoria de juventudes” en la Precumbre del Clima del 2019, PreCOP25

Con los jóvenes siempre estuvieron representantes de UNICEF y del Gobierno de Costa Rica. (Créditos: UNICEF Costa Rica)

En una pequeña sala del Centro Nacional de Convenciones estaban 17 jóvenes, la mayoría con una camiseta blanca que decía “nos atrevemos” y unas cuantas personas de la prensa latinoamericana. Apenas cabían, pero ahí estaban los jóvenes, sentados. Esperaban a dos hombres que se dirigían hacia la sala en traje entero, con saco y corbata. Estos dos hombres son el Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Andrew Gilmour, y el relator de temas ambientales de las Naciones Unidas, David Boyd.

¿Cómo llegaron esas personas jóvenes ahí?

Para entender esto, hay que devolverse unas semanas atrás. La activista costarricense y la coordinadora de la Conferencia Local de la Juventud (LCOY por sus siglas en inglés) Sara Cognuck, trabajó y difundió una consulta virtual, en la que 505 jóvenes de toda América Latina compartieron sus experiencias y conocimientos en referencia al cambio climático.

Ahora, preguntándole de dónde nació esto me dijo que “era una oportunidad para no quedarnos sólo con las voces de Costa Rica, comprendiendo que compartimos un marco de acciones ante el cambio climático”.

Esta consulta virtual permitió que una propuesta de sociedad civil pasara de la idea a la realidad. En la PreCOP, el 7 de octubre, 86 de esos 505 jóvenes se reunieron en el Salón Verde (uno de los salones del Centro Nacional de Convenciones), que en realidad tenía una pared blanca, otra beige y otra café. En unas 20 mesas que habían en el salón se sentaron todas las personas, no sólo los jóvenes sino también personas de prensa, representantes de UNICEF y figuras del Gobierno de Costa Rica, una de ellas la Viceministra de Juventud.

Sara dijo que “la UNICEF respetó mucho que fuera un evento organizado por personas jóvenes. Vamos a jugar con sus reglas, nos dijeron”. Claro, esto explica por sí sola la emoción que se escucha en su voz al decirlo.

A las 8:30 de la mañana ya todas las personas habían ingresado. Se escuchaban muchas voces hablando en un tono muy suave, pero sí se notaban los distintos acentos: al fondo se escuchaba una mexicana hablando sobre los esfuerzos en su país, al lado se escuchaban dos costarricenses diciendo que no conocían el lugar, mientras en mi mesa, donde habían 14 jóvenes, conversaba una chilena con un cubano sobre cómo coincidieron en un salón de algún lugar en Costa Rica.

Los 86 jóvenes estaban distribuidos en cinco mesas de trabajo. Cada una con un eje temático distinto. (Créditos: UNICEF Costa Rica)

Con el tiempo, algunos jóvenes fueron subiendo al escenario que se encontraba al final del salón, una joven habló del cuidado a la vida marina, en especial los tiburones, otros sobre los esfuerzos que hacen en sus comunidades para combatir la crisis climática, o también las tres jóvenes que subieron al panel de lideresas climáticas.

Francisca Cubillos fue una de esas lideresas climáticas. Mientras las otras dos jóvenes, diez años mayores que ella, comentaban lo difícil que ha sido para ellas abrirse un espacio en la toma de decisiones no sólo como jóvenes, sino también como mujeres.

Francisca dijo sentir que en Chile y en su generación “se está viviendo un cambio. Se nos está dando un espacio como mujeres”. Lo cierto es que de los ministros y ministras de clima o ambiente que asistieron a la PreCOP25, el 70% eran hombres. En las representaciones de Gobierno sigue existiendo un mayor número de hombres que de mujeres y la PreCOP en Costa Rica no fue la excepción.

Las tres exponentes del panel “Lideresas climáticas”. De izquierda a derecha: Paola Solano Salas (Costa Rica), Francisca Cubillos Jaramillos (Chile) y Andrea San Gil (Costa Rica). (Créditos: UNICEF Costa Rica)

Luego de unas cuantas charlas y paneles, a las 11:00 am, se dividieron los 86 jóvenes en 5 mesas, cada una tenía una temática diferente. ¿Cuál era el fin? Que cada mesa aportara a un eje temático para construir la declaratoria de las juventudes.

Esta declaratoria se le presentará a los Gobiernos presentes y a los representantes de Naciones Unidas en el acto inaugural que será el día siguiente, en el Salón Talamanca, en el Centro de Convenciones.

En mi mesa se hablaba sobre alianzas ante el cambio climático. Richard, el joven cubano de 25 años que se encontraba en esa mesa, dice que las personas piensan que por ser jóvenes, las ganas de aportar que estos tienen se van a acabar en algún momento. “Ustedes son jóvenes, nos dicen. Ahorita se les pasa”, dice.

Además, deja en claro la diferencia de contextos que se pueden vivir entre los mismos países latinoamericanos. “En Cuba no existe esa ola de ONG como hay aquí (en Costa Rica)”.

Este apoyo se evidencia en la diferencia en el modelo de matriz eléctrica entre Cuba y Costa Rica. Para 2016 en Cuba sólo el 4,2% de la matriz eléctrica se producía con fuentes renovables. Actualmente, Costa Rica produce el 99% de su matriz eléctrica con energías renovables.

Mientras tanto, una participante chilena, que a simple vista parecía de unos 35 años, mencionaba la necesidad de incluir a todas las poblaciones en la lucha de jóvenes. Pueblos indígenas, personas con discapacidad, niños, personas de bajos recursos económicos, entre otros. Pues las personas más vulnerables son las que menos capacidad de adaptación al cambio climático tienen.

En la mesa de alianzas ante el cambio climático se llegó a la conclusión de que existe poco compromiso de autoridades y poca accesibilidad a financiamiento para el apoyo de ideas de jóvenes, además de que los adultos acaparan los espacios en la toma de decisiones.

Lo que habían alcanzado las otras mesas con sus ejes temáticos se sabría hasta más tarde.

Después de almuerzo siguieron los paneles hasta las 4 de la tarde. Los jóvenes ya estaban cansados y pocos ponían atención a lo que se hablaba en el escenario.

Alrededor de las 4:30 pm llegaron al salón la Vicepresidenta de Costa Rica y el Director Regional de la UNICEF para hacer el panel de cierre. Pero primero, se sentaron junto a la Viceministra de Juventud y a Gonzalo Muñoz, el Campeón de la Cop25.

Subieron al escenario 3 jóvenes, un chileno, una costarricense y una mexicana que iban a presentarles la declaratoria antes de hacerlo en el evento inaugural.

Los tres representantes de las juventudes de Latinoamérica hacen la presentación de la declaratoria a Epsy Campbell, Gordon Jonathan Lewis, Gonzalo Muñoz y Margareth Solano. (Créditos: UNICEF Costa Rica)

Entonces, los más de 80 jóvenes que estaban debajo del escenario conocieron la declaratoria, así como las personas del panel de cierre.

La declaratoria

Se compuso con 5 ejes temáticos, cada uno por una mesa de discusión. Además, la consulta virtual fue una gran base para empezar a armarla.

Dé click en los símbolos para conocer la declaratoria que prepararon las juventudes más a detalle. (Créditos: Alejandro Durán)

Luego de la presentación de la declaratoria al panel de cierre, terminó la intensa jornada. Los jóvenes estaban cansados pero en el ambiente se notaba un ambiente de satisfacción y felicidad por un trabajo realizado de manera correcta.

Llegó el día siguiente, martes 08 de octubre. Día de apertura de la PreCOP25. El Centro Nacional de Convenciones está lleno de figuras políticas, prensa y civiles. Todos se dirigen al Salón Talamanca, el cual está oscuro, sólo con 3 pantallas en el escenario y una luz que ilumina a Christiana Figueres, quien presenta el evento.

Una hora y media después de iniciado el evento está Sara Cognuck, cerca de personas de UNICEF, practicando las palabras que dirá y que van a escuchar el Presidente, la primera dama, el poder legislativo, ministros de muchísimos países, representantes de la ONU, entre otros.

Llegó el momento. Antes de subir, la Directora de Cambio Climático del Ministerio Nacional de Ambiente y Energía (MINAE) la abrazó para calmarla. Sara, de unos 157 cm, subió al escenario y Christiana Figueres le dijo unas palabras al oído. Ahí estaba una joven costarricense, en un escenario frente a 1200 personas, exponiendo los esfuerzos de meses de trabajo como activista.

¿Cómo no preguntarle esto? ¿Qué siente una joven cuando va a presentar una declaratoria tan importante ante tantísimas personas con puestos importantes? “Yo no sabía que habían 1200 personas porque todo estaba muy oscuro. Me recomendaron no usar el teléfono una hora antes, pero cuando llegó el momento sí estaba muy nerviosa.” dice mientras se ríe, mientras recuerda el nerviosísimo momento.

La joven exigió participación varias veces. Antes, cuando pedían que les escucharan no les hacían caso. “Ya pasó de moda exigir que nos escuchen, estamos exigiendo verdaderos espacios de incidencia”, dijo Sara.

Sara Cognuck expone la declaratoria de las juventudes junto a la joven india, Yugratna Srivastava. (Créditos: Marión Brianchesco)

Pero el trabajo no terminaba ahí. Ahora hay 17 jóvenes sentados en un pequeño salón del lugar, con dos representantes de las Naciones Unidas. Todos ellos estuvieron el día anterior en el Salón Verde.

Sara Cognuck con su camiseta blanca que dice “nos atrevemos” a sus lados, los representantes de la ONU en traje, Andrew Gilmour y David Boyd. (Créditos: UNICEF Costa Rica)

Claros de que las generaciones anteriores les han fallado, los jóvenes se concentran en lo que pueden hacer de ahora en adelante. Exigen una mejor educación en derechos humanos, así como en mitigación y adaptación al cambio climático, para que así más gente pueda tomar acciones.

Andrew Gilmour es uno de esos dos hombres de traje. Es el Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Derechos, como los que los jóvenes han exigido en la actividad.

“Las generaciones mayores a mí y mi generación le han fallado a la juventud de hoy”, dice Gilmour después de la reunión. Parece ser muy tarde, pues ya hay efectos del cambio climático que son inevitables, pero los jóvenes siguen pensando a futuro, en trabajar y no más en culpar.

“Me sentí responsable de miles de voces que hoy trabajamos en este sector y que gritamos para trabajar en acciones que contrarresten estos impactos. Somos los jóvenes los que más vamos a sufrir estas consecuencias”, dijo Richard, el cubano. Otro ejemplo de que los jóvenes trabajan para futuro y no se quedaron lamentándose la irresponsabilidad de sus antiguas generaciones.

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