Entendiendo el concepto de opinión pública

Conceptos clave: opinión pública, opinión publicada, medios de comunicación, interés común, sociedad, ciudadanos

1.1. Introducción

Hola a todos. Antes que nada, quisiera exponer un poco qué es lo que vamos a hacer en este curso, así como las formas mediante las cuales éste se llevará a cabo.

En ese sentido, quiero ser contundente: es una obsesión para mí que esta asignatura sea un conjunto de contenidos verdaderamente útil para su formación profesional.

No es — insistiré en esto hasta quedarme sin huellas digitales en el teclado — una materia de relleno, sino conocimientos que les permitirán comprender mejor ese misterioso fenómeno llamado comunicación. Da igual donde vayan a trabajar.

“Vacilas, macho”, dirán algunos. Bueno, admito, a fuerza de ser honestísimo, que les va a servir más a quienes se dediquen al rollo de la comunicación política, la publicidad y el periodismo, es decir, a los ‘chicos orga’ y a los de medios, sobre todo por la parte de imagen pública que la materia contiene.

No obstante, no veo cómo a un cineasta o a un productor de televisión no le interese entender, entre otras cosas, cómo se generan las opiniones entre la banda y cómo éstas impactan en el día a día.

Vaya, si finalmente lo que cada uno de ustedes desea es comunicar sin que importe el ámbito en el cual se desenvuelva, opino que es fundamental entender cómo esa sociedad a la cual nos dirigimos — desde una empresa, agencia o medio de comunicación — genera su propio rollo, su propio discurso social.

Como sea, hago votos porque esta pregunta quede resuelta por sí sola en algunas semanas más.

En otro orden, el programa en línea de la materia ‘Opinión e Imagen Pública’ (ahora lo pongo en mayúsculas porque me refiero a la asignatura y no al fenómeno) está compuesto por seis módulos, que incluirán lecciones a final de cada uno de los mismos, así como dos exámenes parciales y un examen final, al igual que en el resto de las asignaturas presenciales.

De esta forma, a través de las carpetas del curso, al que podrán acceder a través de @prende, podrán hallar diferentes materiales que les permitirán comprender plenamente el tema propuesto: diapositivas, videos y textos, más allá de la abundante bibliografía en línea a la cual podrán acceder.

Así, aunque saben que siempre pueden venir a verme para resolver cualquier duda, considero que, si se lee o visualiza sin prisas todo el material propuesto, no tendrán complicaciones de ningún tipo.

Los problemas sólo surgirán si no le dan tiempo de calidad a esta asignatura.

Para cerrar este apartado, les platico que cada módulo iniciará con un rollo similar a éste, en el cual buscaré ofrecer una visión general de los contenidos a estudiar.

En ese sentido, aunque seré riguroso con el asunto de las citas — ya saben que no tolero el plagio y se predica con el ejemplo — intentaré que estos artículos no sean exageradamente densos, extensos o académicos a rajatabla.

Asimismo, procuraré utilizar una redacción sencilla con párrafos y oraciones cortas. Ciertamente, no voy a usar lenguaje de taller mecánico ni voy a empezar con mentadas de madre, aunque sí, mis queridos ‘flaquitos’ (saludos, Andrei) buscaré retener su atención con las picantes expresiones, chistes malos y demás estupideces que me caracterizan.

Aclarado lo anterior, vamos a darle.

1.2. Definiciones de opinión pública

Si vamos a hablar con la pura neta, he de reconocer que no hay autor al cual no se le zacatee (que no le dé miedo) brindar una definición contundente de opinión pública. Casi todos empiezan más o menos así:

“Es difícil intentar definir la opinión pública, ya que ésta es un fenómeno complejo, un concepto que todos entendemos, pero que es difícil verbalizar”.

De hecho, si no me apuran, recuerdo que cuando cursaba la maestría en Comunicación Política y Marketing Electoral — la cual no concluí por confusiones del corazón — cursé la materia “Opinión Pública”.

Me acuerdo mucho porque me tocó ir por el ‘profe’ al aeropuerto: un español con un currículum que daba miedo. Incluso había sido asesor de la campaña del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

En el trayecto, mi maestro demostró su sapiencia: era un auténtico erudito de política y medios de comunicación que, sin embargo, cuando tuvo a bien llegar al salón, tuvo la ocurrencia de iniciar la clase con un:

“Buenos días. Yo no voy a definir en este espacio un concepto tan complejo como opinión pública”.

Pero bueno, vamos a meter orden: opinión pública sí es lo que están pensando, es decir, sí es la suma de las opiniones de la gente.

“Entonces, ya estuvo, macho, cierra tu textito”. Allá voy. Lo que pasa es que el problema es que sí es eso, pero también mil cosas más.

Walter Lippman, además de teórico, un influyente columnista norteamericano.

Me explico: el término no se acuñó recientemente, sino que es producto de la reflexión de un montón de pensadores, desde Platón hasta Walter Lippmann.

Además el concepto es usado en muchas áreas del conocimiento: psicólogos, sociólogos, politólogos y otros “logos” lo necesitan también. Así, cada quien le mete de su cosecha.

Luego viene la cuestión semántica: ¿Qué es para ti opinión y qué significa el mismo concepto para otro teórico? ¿Qué es lo público? ¿Qué es lo privado? ¿Todos los ciudadanos tienen opiniones? ¿Tienen todas éstas la misma validez? ¿Es lo mismo que exprese su punto de vista Rubí (la de los XV años), Peña Nieto o Lady Gaga?

En ese sentido, hay una consideración interesante que D´Adamo et al llevan a cabo y que yo platiqué con quienes cursaron conmigo la materia ‘Creatividad e Innovación editorial’: la opinión pública y la opinión publicada.

¿Cuál es la diferencia? Que frecuentemente las opiniones que percibimos de la sociedad a través de los medios de comunicación no representan a toda la sociedad, sino únicamente a quienes tienen voz según los MMC (D’Adamo, 2007).

Va un ejemplo: hace algunos años, unos anarquistas quemaron la puerta del Palacio Nacional en el marco de las protestas por la tragedia de Ayotzinapa.

La acción, como recordarán, fue repudiada por medio mundo. Todos hablaron. Escuché declaraciones de políticos, la PGR, activistas, ciudadanos y académicos, pero no leí una sola versión de los supuestos ‘anarcos’, aunque reconozco que puede ser porque leo más Milenio que La Jornada.

En 2014, con motivo de una manifiestación para exigir la aparición de los 43 estudiantes normalistas, un grupo de personas realizó actos vandálicos en una de las puertas de Palacio Nacional. Fuente de la imagen: José Luna/ Proceso

Como sea, aunque no los defiendo ni pretendo quemar la puerta de la casa de nadie, sí me gustaría saber más de su ideología y de las razones que los impulsan a cometer actos violentos que, hasta donde entiendo, forman parte de su corazón puesto que el anarquista rechaza prácticamente cualquier forma de organización política o gubernamental.

El caso es que, tras haber expuesto lo anterior, es posible sostener que los medios de comunicación no siempre pueden o quieren incluir las opiniones de ciertos sectores de la sociedad en sus contenidos y por eso me encanta el rollo de la ‘opinión publicada’. Vuelvo al asunto de ‘Ayotzi’: tuvieron que desaparecer 43 estudiantes para que 43 familias humildes del estado de Guerrero salieran en la tele.

Para cerrar, les suplico que lean completo el primer capítulo de D’Adamo, García y Freidenberg en el libro titulado “Medios de Comunicación y Opinión Pública”, el cual les dará una tremenda idea del ‘bicho’ al cual nos estamos enfrentando.

Tranquilos, sé que estarán hechos un poco bolas con toda la información que acaban de recibir, pero sirva concluir con esta idea: la opinión pública describe cómo la gente genera ideas en torno a asuntos de interés y cómo estas ideas impactan en diferentes agrupaciones de la sociedad (medios de comunicación, gobierno, partidos políticos, asociaciones civiles, instituciones). El chiste es intentar comprender cómo ocurre este fenómeno.

En ese sentido, la idea de la tarea con el primer artículo en Medium es que, tras leerlo y enumerar algunas de las muchas definiciones que el capítulo ofrece, puedan formular la suya, una que les dé claridad junto con ejemplos de redes sociales.

Procedo a terminar con tres definiciones que parecen útiles para el arranque:

“Expresión de cualquier colectivo que tenga la capacidad de manifestarse acerca de un objeto de origen público o privado, pero de exposición pública, en un ámbito socialmente visible” (D’Adamo, García y Freidenberg)
“Fenómeno psicosocial y político que consiste en la discusión y expresión libres, de un grupo humano, en torno a un objeto de interés común” (Rivadeneira)
“Tendencia o preferencia, real o estimulada, de una sociedad o de un individuo hacia hechos sociales que le reporten interés” (Wikipedia)