Preocupaciones playeras

La última vez que fuimos al Cabo Polonio con Nati nos sorprendió ver que había cambiado absolutamente la infraestructura de la estación de camiones. La cosa improvisada al estilo safari que tenía en otra época ya no estaba. En cambio había una lujosa construcción estilo nórdico, vidrios gigantes, madera y cemento alisado que contrastaba impactantemente con el campo de maíz que se extendía a uno y otro lado de la ruta. Parecía un aeropuerto. Decían que era la estructura arquitectónica más imponente de todo el departamento de Rocha, Uruguay. Nos van a romper el culo, alcancé a decirle a Nati mientras desviaba mi auto rumbo a la flamante playa de estacionamiento. Las reglas del juego efectivamente habían cambiado. Ahora, en vez de dejar el auto gratis, había que pagar $150 pesos argentinos por día de estacionamiento, o sea que si uno se iba 20 días de veraneo al Cabo, como nosotros, había que agregarle unos $3000 pesos de playa de estacionamiento.

No había alternativa. Indignados compartimos la noticia y la preocupación con otros amigos que se habían visto sorprendidos por lo mismo. Empezamos a elucubrar tejemanejes, fantaseábamos con discutir los costos a muerte al irnos. Nada muy concreto pero fue una preocupación que nos mantuvo en tema bastante de nuestra estadía.

Tardes enteras disertamos con compañeros de playa acerca del tema, mate va mate viene, siempre surgía un ya sé… lo que hay que hacer para no pagar el estacionamiento es… y ahí siempre alguno agregaba un plan nuevo de escape. Se armaron comités de discusión a los que seguramente por culpa de alguna sustancia no se llegaba jamás a ninguna conclusión verosímil.

El día de la partida fue una mañana hermosa, seguramente la más hermosa de nuestro veraneo y nuestro amigo Dani vino a despedirse de nosotros. Nos deseó suerte en el viaje y especialmente con el estacionamiento y nos fuimos.

Se me ocurrió dar por perdido el taloncito que nos dieron al entrar. Cuando llegamos a la barrera había una mujer gorda tomando mate y comiendo bizcochos. Hola como le va? le dije. Hola hijo, como le va? me respondió. Bien, pero… perdí el papelito. Uh, bueno, cuando fue que vinieron? Hace… un par de días. Pero cuántos días? Dddddos..?. Entonces son $300 pesos, hijo. Se los di, ella se los guardó en el bolsillo y me abrió la barrera. Seguramente habrá creído que se hizo el día con nosotros…

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