El reloj de arena.

Han tenido que pasar varias cosas en mi vida para poder llegar a darme cuenta que realmente el tiempo que transcurre mientras escribo, mientras usted lee, es indudablemente valioso. Por ello le agradezco y me agradezco a mí mismo al tomarnos unos minutos para idear e interpretar estas líneas, no es tiempo perdido sino mas bien valorar el tiempo.

Dudo que alguno de nosotros en algún momento de su vida no se haya preguntado lo que hizo con su tiempo anteriormente, si valió la pena lo que hizo, si eso le generó un resultado positivo, si aprovechó el tiempo o si lo desperdició, si va atrasado con algo o mas bien va adelantándose en varias de sus cosas en manera de prevención o de éxito, pero es el tiempo el que marca nuestra experiencia y nuestra forma de aprender de la vida, nos ayuda a discernir sobre lo correcto, lo que debió ser y lo que debería ser.

Si cada uno lograra entender desde muy temprana edad el valor del tiempo le daría su prioridad ante muchas otras cosas.

No es de extrañar que a usted le haya pasado al igual que a mi, que hemos llegado a jugar con el tiempo, o mas bien, habrá sido el tiempo el que haya llegado a jugar con nosotros. Muchas veces lo tiramos a la basura sin darnos cuenta lo mucho que lo podremos llegar a ocupar luego, parecería que hasta existe karma con el tiempo, sabiendo él mismo que en un abrir y cerrar de ojos podrá consumirse o ponernos a correr en el momento menos esperado.

No se malinterprete esto como un estado de desesperación por contar con el tiempo necesario, si no mas bien, que se visualice como un mensaje de conciencia en cada uno, que permita darle peso al tiempo y aminorar su paso. Si realmente aprovechamos CADA SEGUNDO de nuestras vidas terminaremos satisfechos y orgullosos de lo que nos rodea, de lo vivido, lo compartido, de lo obtenido y lo regalado.

Cada individuo es dueño de su tiempo, es responsabilidad propia su distribución correcta, viviendo día a día como si fuese el primero o el último, todos deberían vivirse igual, con las mismas ganas y entusiasmo, sea cual sea nuestra situación, para trabajar en ella y superarla, para disfrutarla, sacar provecho a lo que nos da la vida, a las experiencias diarias.

Muchas veces sentimos que el tiempo no alcanza, que se pasa rápido, la solución a todo ello debemos mantenerla en nuestro ideal, es pensar que debemos dedicar nuestro tiempo a las cosas que realmente agregan valor a la felicidad y vivencia real de nuestra propia vida, a las cosas que más nos llenan tanto espiritual como personal, que más satisfechos nos hacen sentir.

El tiempo puede llegar a ser lo que nosotros queramos que sea, si nos lo proponemos puede ser un aliado en nuestras vidas, si lo dejamos ser lo que él quiera ser puede convertirse en nuestro peor enemigo, CADA SEGUNDO que pasa no lo volveremos a recuperar, dale dedicación al tiempo que es uno de los regalos más valiosos en este viaje que es nuestra propia vida.

Que no te consuma el tiempo, consúmelo a él, aprovéchalo, sácale ventaja y verás como cada recipiente que fue llenado con una mañana y una noche nunca llegará a estar vacío, nosotros mismos los rellenaremos con nuestra felicidad y nuestra satisfacción.

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