Sobre Libro Carlomagno — La leyenda y el hombre, por Harold Lamb

Al referir a Carlomagno, tiene un inicio interesante en la historia, cuando su padre Pipino le envía a dar la bienvenida a nadie más que al mismísimo pontífice Esteban II que acudió desde Roma al norte, en una noche de nieve, frío y oscuridad, para solicitar de Pipino la ayuda para expulsar a los lombardos de Roma y de paso, hacer cumplir el legado de Constantino, por el cual se asignaban tierras al obispo de Roma.

Mediante un subterfugio urdido por los nobles, Childerico III en lugar de ir a una reunión con ellos, fue llevado a un monasterio. Así, el último de los reyes merovingios que los historiadores calificaron como “holgazanes”, se víó obligado a sufrir la tonsura de su roja cabellera y a ingresar por el resto de su vida en la vida monástica, lo cual en la época no tenía reversa. Se perdía todo lo secular, incluyendo el poder.

Pipino muere, el joven Carlos “el palurdo Curl” se encuentra con un familiar, de nombre Tasilio, rey de Baviera, que no le quiso reconocer como el nuevo poder y este hecho hizo que Carlos muchos años después lograra que Tasilio fuera condenado por felonía (deslealtad al rey) y condenado a muerte, pero conmutado la pena capital por el propio Carlos, al igual que Childerico, acabó sus días en régimen monacal de clausura estricta.

Alcuíno de York

El hombre que hizo posible moldear el pensamiento de Carlos y que le formó como adalid del “imperio cristiano” fue el gran monje Alcuíno de York, discípulo de Beda el Venerable, y quien tuvo la oportunidad de asimilar todo el saber irlandés monástico del mundo conocido en su abadía de Lindisfarne. Toda ese saber se pudo convertir en un saber hacer, por la personalidad de este gran monje. Su influencia se hizo sentir en la medida que logró generar en el iliterado Carlos, primero el afán por escribir, segundo, el amor por la lectura, tercero, el aplicar en su régimen la sabiduría contenida en la biblia, lo cual hizo que Carlos cuando ejercía funciones judiciarias, lo hiciera de una forma bastante equilibrada. De hecho, en general, perdonó la vida a muchos condenados a muerte, excepto en aquella matanza de los 4000 sajones que venían de ser conversos y regresaban al paganismo, alentados en su desobediencia por el lìder sajón Witukind,

Y gracias a Alcuíno, el territorio que otrora se llamaba Franconia, empezó poco a poco a ser conocido como Francia.

La personalidad de Carlomagno

Tuvo la cualidad de tasar en su justa medida a la gente que le rodeaba y aprendió a delegar en unos pocos que le fueron adictos desde el principio mucho del poder real, lo cual se requería en un territorio tan extenso, que hoy abarcaría Francia, Alemania, norte de España, Bruselas, Holanda, norte de Italia.

Se puede decir que Carlomagno sabía que no sabía, lo cual le impulsó a estudiar por su propia cuenta, lo cual hacía de noche, leyendo la biblia, leyendo diferentes obras de la antiguedad. Y en ese sentido, esa sabidurìa adquirida tardìamente le sirvió para que siendo conciente de su ignorancia, procurase ser prudente en las decisiones y buscar el consenso de quienes tenían más luces en el tema.

A pesar de haber sido reconocido como emperador del imperio cristiano, asumió su cargo como una tremenda responsabilidad de mantener en paz, sin hambre, a toda la grey de la cristiandad europea. También parece que fue consciente que ser Rex Gratia Dei, rey por la gracia de Dios, le acarreaba muchísimas responsabilidades, en lugar de privilegios. Un ejemplo escaso que de todas formas reviven en nuestra época algunos mandatarios modernos como el gran Pepe Mujica.

Se puede aprender mucho de geopolìtica en este libro sobre un personaje antiguo, porque Carlos fué capaz de aunar las voluntades de esa gran fragua gentium (fàbrica de gentes) que era la Europa del siglo VIII, en un grupo unificado en la creencia del mensaje de Jesús de Nazaret, donde el vicario de Roma era la gran autoridad espiritual. Carlos buscó sobre todo la paz y el derecho, la riqueza que tuvo a su cargo la empleó generalmente como una herramienta para la paz. Ese fue su gran acierto geopolìtico, el pensar y el usar su poder para mantener la armonía de un enorme conglemerado humano, en lugar de buscar aumentar tierra y riqueza exterminando pueblos contrarios, para lograr consolidar su imperium.

A pesar de haber sido más poderoso en términos de extensión territorial y vidas a su cargo que Augusto, Constantino, no quiso ser llamado imperator, emperador. Eginardo, otro de sus secretarios, dejó plasmada su visión del Carlos que conoció en su obra Vitae Caroli, Vida de Carlos.

Sobre el autor

Harold Lamb fue un historiador, escritor y guionista, nacido en New Jersey por allá por 1892, como aparece en wikipedia. Participó en la segunda guerra mundial, era un políglota que dominaba varias lenguas asiáticas y le gustaba escribir biografías. Esta obra de Carlomagno, el Hombre y la Leyenda, se escribió originalmente en inglés y la versión en español de la editorial mexicana Grijalbo es de 1955. Me llamó la atención que fue el guionista de una pelicula que ví hace algún tiempo, llamada Cruzadas, dirigida por Cecil B de Mill, con la actriz Loretta Young como la reina Berenguela, que se casó con Ricardo Plantagenet, apodado Lyonheart.

Referencia:

Libro Carlomagno: La leyenda y el hombre, por Harold Lamb. Versión española de Carlos Girón Cerna*. Editorial Grijalbo, 1955. 297 páginas. Colección de Biografìas Gandesa, (*Apellido Cerna con C en el libro original.)

http://arrayedingold.blogspot.com/2011/11/berengaria-of-navarre-english-queen-who.html

http://pulpflakes.blogspot.com/2012/05/harold-lamb-adventure-short-story.html

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Originally published at universalhistory.wordpress.com on May 31, 2015.