Palabras del Viejo

Ya no me acuerdo de nada, mijo,

de esa temporada de lluvia

cuando mis caballos se ahogaron…

¿Sería el año setenta? Apenas había llegado

como soldador pero no encontraba trabajo

porque no tenía licencia.

Entonces comenzó es tiempo de huracanes,

muertes y el olor a avispas en el melocotonero.

No sé cómo sobrevivimos en esos días

Con platos de frijoles y suficiente ajo

para matar vampiros…

Esos pueblos desolados

y tacos de barbacoa…

Nunca me olvidaré de los ojos de esos caballos

Mientras que subía el agua y luego sus cuerpos inflados

Pudriéndose en el sol…

Y tú mamá embarazada contigo

Y el trabajo como barrendero

Limpiando la mierda de los vivos.

La vida es muy rara.

Quizá es mejor recordarse

de nada.