Mitzy de Ledezma

La ‘trampa’ del arresto de Ledezma

¿Cuál es la verdadera causa de la represión?

La detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, resucitó un argumento popular sobre la necesidad de no caer en la trampa que, una vez más, le ha tendido hábilmente el gobierno a la oposición. Bajo esta teoría, Maduro busca con el encarcelamiento de Ledezma una reacción por parte de sus adversarios que desate una situación caótica que le haga más fácil al gobierno reprimir, polarizar, satanizar y desprestigiar a la oposición, y finalmente suspender las elecciones parlamentarias. En las redes he visto a varios comentadores que parecieran estar más preocupados con la posibilidad de una reacción torpe a la detención de Ledezma que con la detención misma.

Hasta cierto punto, se podría decir que a este sector le preocupa que un gesto equivocado provoque una nueva embestida represiva como la que está ocurriendo ahora. ¿O es que el encarcelamiento de Ledezma, los relatos cruentos de las torturas en La Tumba, la legalización del uso de armas letales contra las protestas, las expropiaciones de Día a Día y Farmatodo y los arrestos de sus directores (y hasta un abogado), constituyen una nueva normalidad de la Venezuela neochavista a la que todos debemos acostumbrarnos? Matan a mi mamá pero debo quedarme quieto porque de lo contrario le doy la perfecta excusa al gobierno para que mate también a mi papá y a mis hermanos.

Sobre el debate de las elecciones, estoy totalmente a favor de participar como lo están todas las principales fuerzas opositoras, desde Voluntad Popular y Vente a Primero Justicia y Acción Democrática. Ningún otro plan de acción puede, en este momento, aglutinar a las principales fuerzas de la MUD y canalizar hacia un objetivo concreto las energías ahora trágicamente dispersas. Hay que verle la cara a tener decenas de candidatos haciendo campaña por una misma causa en todo el país. Y así estas elecciones solo sirvan para comprobar que ya no existe la posibilidad de disputarle el poder al chavismo solo a través del voto y la defensa del voto, me parece bien que los diferentes sectores de la oposición realicen esta prueba y arriben a esta conclusión juntos para que luego se pueda forjar un consenso sobre el camino a seguir.

Pero dudo mucho que fijar disciplinadamente la mirada en las elecciones sea suficiente para llevarnos a un escenario donde al gobierno no le va a quedar otra que celebrar las parlamentarias y aceptar el triunfo de la oposición. No sé si el gobierno suspenderá las elecciones o las convertirá en una pantomina como en Cuba, pero sí que es altamente probable que en diciembre la oposición no tenga mayoría en el parlamento cuando debería tenerla. Y, si el gobierno suspende las elecciones o las cubaniza, como muchos creen que es posible, ¿qué va a hacer la oposición? ¿Cuál es su plan de acción? Esta es la secuencia lógica que, desde abril de 2013, muchos se han negado a llevar hasta su inevitable conclusión -aunque en este sentido también se han visto señales esperanzadoras que apuntan al surgimiento de una nuevo consenso.

El gobierno teme cualquier amenaza a su permanencia en el poder porque dejar el poder acarrea la posibilidad de cárcel y exilio. Y las embestidas represivas, como lo comfirma el caso Ledezma, no son solo el resultado de lo que haga o no haga la oposición más radical sino de cualquier otro factor que ponga en riesgo su permanencia en el poder, sea la caída de los precios del petróleo, un escenario de protestas o una derrota estrepitosa en un proceso electoral.

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