CUENTOS PARA CUANDO SEA GRANDE

¿Es posible que a medida que crecemos nos hacemos cada vez más tontos?

Cuando era chico y veía el mundo de los adultos como un espacio que rozaba lo ridículo y pensé lo importante que sería comenzar a escribir un manual para evitar que el mundo de los adulto me atrapara, en ese momento se me ocurrió que el título de mi manual sería

“Cuentos para cuando sea grande”.

En ese época debía tener no más de 10 años y mi manual se quedó en una idea, hoy con 53 me siento a escribir y me doy cuenta que en parte llevo 43 años atrapado por el mundo de los adultos, y hoy trataré de revivir cuales hubieran sido las 4 máximas que mi guía para ser un adulto ejemplar debería haber tenido.

  1. NUNCA DEJES DE VIVIR EL MUNDO DE LAS POSIBILIDADES. Vivir en un mundo donde un pedazo de madera se convierte en un arma láser capaz de llegar a la luna o que un regimiento de soldaditos de plástico puede eliminar al más temible de los gigantes, es una maravilla, no dejes de imaginar el mundo en que quieres vivir.
  2. NO TENGAS MIEDO DE ASOMARTE A LA VENTANA: La curiosidad me lleva a querer mirar que hay detrás de la ventana, avanzo con emoción, cuando en un momento alguien grita, ¡Cuidado que te vas a caer! y un brazo adulto me impide descubrir. Sigue intentando buscar que hay más allá de tus narices.
  3. ENSUCIARTE ESTÁ BIEN: salgo a jugar me atrevo a pegarle a la pelota que se encuentra en un charco de agua, corro con energía veo la pelota, me dispongo a pegarle con furia, pierdo equilibrio y me caigo desparramado en un charco de barro, el delantal blanco ha perdido su virginidad convirtiéndose en un mamarracho de chocolate. Recojo la autoestima hecha añicos y sigo caminando a casa sabiendo que me espera un discurso sobre el trabajo que cuesta mantener la ropa limpia. A veces la ropa se ensucia menos que la autoestima, por eso vuelve a intentarlo.

4. LO VAS A ROMPER!!!!: desde chico he tenido la afición por manipular cosas, una radio, un autito, un concepto, lo que se me presente, esta afición me hizo acreedor al apodo de “Manos Brujas”. La risas y burlas que recibí pudieron haberme obligado a abandonar mi pasión por la curiosidad como requisito indispensable de ingreso al mundo de los adultos, pero no lo hice y eso me cambió la vida, desarmar o no tener miedo a destruir me permitió desenvolverme bien en el mundo de las finanzas cuando estuve en México, practicando en Coopers & Lybrand pensaron que era un talento para las finanzas, también hizo que Young & Rubicam multinacional de publicidad pensara que era un talento para la publicidad, permitiéndome desarrollar una carrera meteórica de Director de Medios, Director de Cuentas y Gerente General en menos de 18 meses sin saber un pito de publicidad. Un niño sin curiosidad no es niño, alguien me puede explicar por que un adulto puede vivir sin ella.

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