Humanos.

Siempre hay motivos para decaerse, para apreciar el sentimiento de vulnerabilidad, ese momento de despoje ante la sociedad, para sentarse en un rincón y reflexionar sobre el mustio presente, para lanzarse al vacío una vez más, para dejar que el agua de esos ojos encuentre una salida más, para morir de nuevo.

Dejar que la oscuridad arrope cada punto de su ser es parte de la tendencia del ser humano a vivir en las tinieblas, sería interesante tomarse un minuto para pensar en la gran cantidad de homosapiens que pasan su vida en el infierno terrenal. ¿Pero cómo salir de ese infierno? ¿Cómo abandonar ese sufrimiento? ¿Cómo levantarse de nuevo? ¿La felicidad realmente existe o es algo relativo e inalcanzable en su totalidad? Al parecer son muchos los cerebros que plantean estas preguntas, las respuestas pueden variar dependiendo de muchos factores como la religión, la ubicación geográfica, la edad… Quizá lo importante de esto no sea encontrar las respuestas, sino residir en ellas.

Se puede pasar toda la vida aspirando a una felicidad o simplemente aferrarse al averno de eso que llaman alma. ¿Pero qué pasaría si un día perdemos esa alma? Probablemente sería un buen momento para plantearse el sentido de la existencia, vivir sin alma y sin sentimientos para algunos sería una agasajo, sería el fin de una época de sufrimiento. Sin duda si un esclavo mental pudiese separar el alma de su cuerpo lo haría sin más. ¿Pero qué pasaría después? Qué sería de un ser humano sin las alegrías, los miedos, las sonrisas sinceras, sin el efecto que produce un beso de amor verdadero, sin los impulsos de valentía que conllevan a salvar la vida de otra persona, sin el placer de hacer feliz a otra persona, qué sería del amor…

Humano ser, te has convertido en una fábrica cometer errores y no te das cuenta de cómo funcionan las cosas en realidad, que no eres más que un instrumento de tu propia destrucción y que tus deseos deben ser deliberados porque las consecuencias de ellos pueden ser devastadoras. Vives en un infierno que tú mismo has creado, te lo has inventado y tú, sólo tú puedes salir de él. No puedes desear estar muerto o no sentir nada, no tienes derecho a acobardarte y llorar, no puedes quejarte sin más; tienes una misión en este planeta, queda poco tiempo y debes cumplirla, no es conveniente morir sin antes dejar marca en la vida de alguien, sin haber hecho algo lo suficientemente valiente como para impactar a otros. Humano, no tienes derecho a morir sin justificar tu estancia en este mundo, no puedes condenarte al olvido, a ser una tumba anónima, tienes el deber de ser eterno.

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