Oposición, no resistencia.

Opinion personal sobre inquietudes de cara al futuro.

El resultado lo sabemos todos. Y para el que todavía no termino de caer, solo tiene que poner TN o leer algún Clarín de estos últimos días para terminar de caer. ¿Por que se perdió? Muchos motivos, pero no es la idea de este texto hacer una autocritica, sino plasmar una opinion sobre como debemos transitar estos próximos dos años.

Tenemos una tendencia a naturalizar situaciones y a no detenernos a analizarlas. En nuestro país, lamentablemente, no es del todo normal que un gobierno termine su mandato el 10 de diciembre. Hay que celebrar que desde 2003 para acá, todos los gobiernos han terminado su mandato en tiempo y fecha, cuestión para nada menor y que tenemos que tratar de seguir replicando porque, al final, el mejor sistema para regir los destinos de las naciones es la democracia.

Eso significa no caer en la tentación (que existe) de querer oponernos desde el primer minuto al macrismo por el solo hecho de ser amarillo o por no ser lo que nosotros esperábamos. Desde el primer momento pusimos a contraposición dos modelos de país, decisión que casi logra revertir una derrota cantada y nos dejo a solo dos puntos de ganar la elección. Pero eso ya no sirve mas, las elecciones ya pasaron. No necesitamos ni tenemos ser quienes le pongan palos en la rueda al Presidente en estos 4 años porque hacemos política, no futurología apocalíptica. Caso emblemático si los hay es el de la Ciudad de Buenos Aires: Se denunció la creación del Metrobus de Juan B. Justo y cuando la gente se percato de que efectivamente viajaba mas rápido, el FpV perdió por partida doble. Esa oposición no sirve, esa oposición convirtió al kirchnerismo en tercera fuerza dentro de la CABA.

Nosotros, los que tanto dimos la batalla cultural para hablar de ciertas cosas (derechos, no planes), tenemos que tener en claro que somos una oposición con mayoría parlamentaria. Lejos estamos de ser una resistencia, por el contrario, somos una oposición constructiva que debe enfocarse en poder posicionarse y poder atraer a ese 55% que en Quilmes voto a Scioli y a los 12 millones de argentinos que, en todo el país, votaron al Frente para la Victoria.

Para lograr eso, tenemos que medirnos constantemente. Es difícil, sobre todo cuando uno recuerda que a Cristina la Sociedad Rural le paro el país a un año de ser elegida con el 54% de los votos o cuando uno lee un “yegua” o un “hija de puta” después de desearle la muerte (el que no lo recuerde o se haga el desentendido solo basta buscar los videos del 8N). El primer acto reflejo, ese que esta alejado de cualquier tipo de racionalidad, llama a la “resistencia”. Pero, recordando todo lo que nos toco padecer como oficialismo, tenemos que haber aprendido la lección: Ellos son el modelo de oposición que no queremos nunca mas para nuestro país. Resistirnos a un gobierno elegido por la voluntad popular es darle la espalda a las mayorías de nuestra sociedad.

Párrafo para los medios de comunicación, quienes son los encargados de bajar línea al nuevo gobierno (la bochornosa editorial de La Nación o el inexplicable comentario de Pagni en Clarín cuestionando la legitimidad del gobierno electo). No creo que Macri tenga que sufrir 11.357 tapas del principal monopolio informativo, pero tampoco creo que, después de ser saldados todos los favores que Macri le debe al Grupo, el gran diario argentino deje de querer tener injerencia en las decisiones de gobierno. Y ahí nos encontramos en una disyuntiva: ¿Empoderar a Macri defendiendo los valores de la democracia o empoderar a los poderes no electorales que, como sabemos bien, tienen intereses ajenos a los intereses de las mayorías? Recordemos que los poderes económicos y mediáticos quieren un gobierno amigo, pero débil. Defender un ataque mediático hacia el nuevo presidente puede ser un arma de doble filo. O, dicho de forma mas sencilla, convertirnos en todo lo que defenestramos.

Tengamos cuidado, compañeros. Reemplacemos el “yo te avise” o el “yo te lo dije”, tengamos la vocación de trabajar la empatía para poder escuchar a quien no nos acompaño. No ataquemos a este gobierno desde el minuto 0 ni atosiguemos a sus votantes. Cuando llegue el momento y las medidas impopulares, que tenemos la certeza que van a ocurrir, se lleven a cabo, ellos mismos interpelaran a su gobierno y se darán cuenta que al final no estábamos tan equivocados. Y al momento de las elecciones, para las que falta un poco mas de un año y medio, plantearnos como una alternativa de todo aquello que han hecho mal. Como un cambio.

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