¡Hagamoslos famosos!

De izq. a dcha. socios principales de Derwick Associates: Francisco D’Agostino, Alejandro Betancourt, Pedro Trebbau, Edgard Romero Lazo y Francisco Convit.

En días pasados publiqué un mapa. No es, ni pretende ser, exhaustivo. Faltan muchos nombres, muchas empresas y testaferros asociados en muchas jurisdicciones. Son nombres relacionados a casos conocidos: bolichicos Derwick, el cuñao de Henry Ramos Allup que tiene intereses por todos lados, el primito de Gustavo Cisneros, los “banqueros” que han dizque “sido ricos toda la vida” y otros del sector con fortunas inexplicables, operadores financieros, intermediarios, o simples testaferros, como los árabes que manejan el negocio del atún en Venezuela…

Todos tienen algo en común: deben prácticamente todo lo que tienen a guisos con el régimen chavista. Sólo bajo ese lente puede explicarse su éxito. No estamos hablando aquí de Steve Jobs criollos. De empresarios que crearon fortuna de la nada. No. Estamos hablando de parásitos. De individuos cuyo único valor agregado es la corrupción, cuyo único aporte es haber encarecido el costo operativo al estado venezolano.

Las colas, la escasez, la falta de insumos alimenticios, de medicinas, de dinero, de empleo, la inflación, la imposibilidad de hacer negocios lícitos, la violencia desatada a consecuencia de lo anterior, todo eso, y un futuro bien negro, se lo deben los venezolanos a la corrupción. Pero no es la corrupción la culpa de todos los males, si le preguntamos a la mayoría de los venezolanos. De hecho el corrupto no es el peor apreciado, pues si lo fuese, nadie pagase sobornos, o coimas para escaparse de un fiscal, o para obtener un pasaporte, o para pasar productos importados por aduana, o para saltarse la cola, o para obtener lo que no se consigue, o para que se le mantenga el carro “cuidaito”.

La corrupción, lamentablemente, es modo de vida en Venezuela, característica idiosincrática de nuestro gentilicio. Y por ello estamos en este aprieto, pues todo lo que hemos hecho, hasta ahora, ha contribuido a acrecentar la permisividad que la sociedad en general tiene para con la corrupción, grande o pequeña.

Esto debe cambiar. Tiene que cambiar. No hay corrupto bueno y corrupto malo, así como asesino bueno o malo, violador bueno o malo, etc. La corrupción es como los derechos humanos, uno o está en contra de ella, o a favor. No hay termino medio.

La corrupción le ha robado el futuro a los venezolanos. A todos. No cabe distingo ideológico aquí. De hecho, los chavistas son las principales víctimas, pues les prometieron espejitos y sus representantes se llevaron el oro dejando tras sí desolación, penuria, miseria y pobreza.

Siendo que todos somos víctimas, propongo hagamos famosos a los corruptos. Que todo el mundo sepa quiénes son y cómo se robaron lo nuestro. Que en las colas la gente hable de ellos. Que las familias de los enfermos les atribuyan las dificultades actuales. Nadie puede ignorar el resultado de su obra, ni que quiera.

La corrupción en Venezuela le permitió a Alejandro Betancourt comprar el penthouse de Aristoteles Onassis en New York (grifos de oro incluidos) y un hato de caza de 1.600 hectáreas en Toledo, España.

Pongamos un ejemplo: Derwick Associates le compro chatarra a una empresa gringa llamada Pro Energy Services por unos $1.300 millones, y luego vendió esa misma chatarra a PDVSA por unos $2.250 millones, es decir casi $1.000 millones de sobreprecio.

Quién puede decir que el servicio de luz ha mejorado? Quién puede decir que no ha sido afectado por los apagones en algún momento? Entonces, no es acaso una verdad inobjetable que todo el mundo padece las consecuencias de la corrupción?

Cuántas medicinas podrían importarse con $1.000 millones? Cuántos alimentos o repuestos? Cuántas pensiones podrían pagarse? Cuántas escuelas podrían construirse? En suma, cómo estaría Venezuela hoy día si lo robado se hubiese gastado en lo que se debe, en lugar de hacer multimillonarios a unos pocos hampones de cuello blanco?

Hagamoslos famosos entonces. Acompáñenme en ésto denunciando casos verificables, que luego puedan ser debidamente investigados, a través del grupo Venezolanos Contra La Corrupción de Facebook. Sólo cambiando la actitud hacia la corrupción podremos progresar como nación.