Ni en tus sueños

Por supuesto que hay señales antes de caer. Eliges obviarlas porque cómo vas a asumir que todo se va en picada. Así que es mentira que te dejan de querer sin avisar. Más bien, no tomas nota.

Se te ha nublado tanto el juicio que casi necesitas un bastón blanco para andar. Mejor lo haces a tientas para que no se note. Te vas cuidando aquí y allá pero nada pasa. Nada en tu favor, al menos.

La gata esperará junto a la puerta durante algunas semanas. Dolerá verla dirigirse hacia ella cada vez que escuche que se cierra la puerta de la entrada. No lo sabes pero era posible saber que se trataba de ti porque no dejabas que azotara. Un logro para la decencia. Espero que pronto se canse de esperar, o de dejar que lo note.

Sabes que estás fuera de la jugada porque ni en tus sueños aparecía. Algo hizo clic cuando no hubo ni una sola referencia hacia la posibilidad de ser. Supongo que eso está bien. Darse cuenta es una virtud en estos días.

Es entonces cuando tiras la toalla. Sabes que todo era una ficción pero no de las que escribe. Esta era de mi autoría.

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