Sí, las tarifas de los museos aumentaron… en 2016

Esta semana han compartido en redes sociales algunas notas que, aseguran, en 2017 te costará 221% más caro el boleto de un museo. El título es de por sí tendencioso pues parte del incremento establecido en la reforma al artículo 288-A-1 de la Ley Federal de Derechos (LFD) que elabora la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a través del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y los cálculos que alguien decidió hacer para estimar en datos duros el aumento. En dicha reforma, dejan de ser seis las categorías que agrupan los recintos culturales y los dejan en tres grandes grupos:

Captura de la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF)

La noticia del aumento a las tarifas de los museos fue ampliamente compartida en numerosos diarios y portales de noticias en línea durante los primeros días del año 2016. En su momento, la nota también causó estupefacción y molestia entre los lectores. Sin embargo, se nota que olvidaron rápido o que no se han parado en un museo desde entonces. La última vez que fui al Museo del Palacio de Bellas Artes fue en julio de 2016 y recuerdo el dolor que me causó pagar 60 pesos. Es una pena no contar con credencial de maestra.

Mi extrañamiento comenzó cuando un algoritmo provocó que en mis noticias de Facebook apareciera el enlace a una nota publicada por Emeequis. Fechada el 9 de enero, la revista retomaba la información de una noticia en el portal Aristegui Noticias. Hoy, las publicaciones en FB y Twitter así como el enlace al artículo en Emeequis está deshabilitado, eso sí, sin aclarar la información. La nota ni siquiera dejó huella en archive.org.

Supongo que a propósito del servicio de memoria, en Facebook comenzó a moverse una publicación de la página Aristegui Noticias fechada el 7 de enero de 2016. Desde el 10 de enero, en la acelerada movida que es compartir para informar, aparecía en mis noticias la imagen que muestra el aumento de tarifas. Incluso en la publicación original se pueden leer comentarios recientes que manifiestan mucha indignación, incluso lo señalan como consecuencia del gasolinazo. Por otra parte, no faltó el debate en torno a la gratuidad de la cultura. Traté de informar a mis amigos que la nota era vieja pero eran tantos que mejor decidí escribir este texto.

Hace un rato me puse a buscar en qué otros medios había aparecido la noticia. El mismo 10 de enero, a las 12 horas, Informador.mx publicó la nota donde menciona el famoso aumento. El mismo día a la tarde, Cristina Díaz, editora de entretenimiento para The Huffington Post, también cayó en la trampa aunque se cuidó de no mencionar la fecha de publicación de la reforma a la LFD en el DOF, asegura que el aumento es debido al recorte presupuestal (parece que también existe la conclusión espontánea). Casi al final de la nota, la autora revela que a partir de un documento a través del INAH-Quintana Roo supo que la SHCP fue la instancia encargada de asignada el aumento, dato que no le provocó corregir la bajada en la que asegura que INAH e INBA fueron las responsables de ello. Eso sí, la autora hecha mano de la creatividad y sugiere cobrar tarifas por nacionalidad para alivianar el bolsillo de los mexicanos.

En mi búsqueda, noté que algunos medios citaban a EFE como fuente de la nota. Descubrí que dicha agencia de noticias publicó la noticia destacando las medidas fiscales adoptadas en el país y de ahí se alimentaron montones de portales de noticias. Por ejemplo, Dinero en imagen asegura que la reforma a la ley fue publicada el 18 de noviembre de 2016. El texto íntegro aparece también en Economía hoy (20:02) y en Hoy, diario de Los Angeles, EE. UU., (19:03).

Incluso El Universal, el mismo medio que difundió una investigación de la Comisión Nacional de Seguridad que responsabiliza a otros medios de incitar los disturbios a causa del gasolinazo, fue incapaz de recuperar información publicada por ellos mismos en 2016: a las 20:24 del 12 de enero publicó la misma nota de EFE sobre los aumentos para 2017.

Fácil habría sido corroborar la información directamente en la página del DOF. En las publicaciones del 18 de noviembre de 2016 no hay una sola correspondiente a la SHCP. Sin embargo, el 18 de noviembre de 2016 aparece la mentada reforma a la Ley Federal de Derechos. Un poco antes de los transitorios aparece la modificación al artículo 288-A-1 que compartí al principio de este texto. En 2016 sí hubo una nueva reforma a la LFD pero ésta fue publicada el día 7 de diciembre sin presentar modificaciones al artículo 288-A-1.

Me resulta incómodo que, a un año de distancia y en el contexto actual, se esté difundiendo información que no es noticia y que solamente genera malestar. Ni profesionales del periodismo ni lectores o ciudadanos comunes son capaces de verificar información ni de leer la fecha de publicación. Somos presas fáciles de la indignación y estamos negados para la acción organizada.

Surgen algunas preguntas: ¿qué es lo que provoca la decisión de reproducir la nota que elabora una agencia? ¿Qué tipo de autoridad informativa supone una agencia que tampoco es capaz de validar los datos? ¿Bajo qué lógica se diseña la información? ¿Dónde están los periodistas, redactores y editores responsables? ¿En qué estado se encuentra nuestra capacidad para discernir y validar información?

Quien publicó la primera nota fue incapaz de advertir lo que estaba haciendo. A partir del texto de Cristina Díaz para The Huffington Post, concluyo que ni los propios responsables de museos e instituciones culturales estaban conscientes de la fecha real del aumento. Ni hablemos de conocer el origen del mismo.

A propósito de este error informativo, en alguna parte escribí que los medios hacen leña del árbol caído con un año de demora. Me corrijo: los medios ni siquiera saben lo que están haciendo.

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