Versátil, diría yo.

No es que me haya equivocado de carrera, es que soy versátil. Si, debe ser eso. O al menos eso es lo que me gusta pensar.

Si me preguntan cómo es que una persona ha estudiado contabilidad, computación, arquitectura y ahora mercadotecnia, tirándole a administración de empresas, la respuesta es: no lo sé. Simplemente mi mente me pide, me exige, mantenerse activa. ¿Acaso eso está mal?

La contabilidad mantuvo mi interés durante cierto periodo de tiempo, llegando a participar en concursos escolares a nivel nacional, con buenos resultados. Pero con el paso del tiempo supe que no quería dedicarme toda la vida a cargar y abonar, motivo por el cual me incliné a la computación, ¡la gran fiebre de mi generación! ¡Meeep! ¡Error! La computación en esas épocas (les hablo de hace una década, mas o menos), no contaba con maestros lo suficientemente preparados para sacarle brillo a una carrera que parecía prometedora. ¡Pero si amo las computadoras y los gadgets! ¡¿Por qué no funcionó?!

Si, sé que ya visualizan la respuesta… no lo sé.

Así que hubo que virar las velas del barco y buscar nuevos horizontes, nuevas aventuras, y fue así que aterricé en las fértiles tierras de la arquitectura; historia, arte y diseño parecían ser el combo perfecto para mi. ¡Hard rock, aleluya! Así que comencé a ejercer desde antes de terminar la carrera, y no había parado desde entonces. Amo mi profesión y sus mil y un ramificaciones que me han permitido desde diseñar viviendas de interés social hasta complejos ecoturísticos; a pasar horas bajo el sol supervisando que los procesos constructivos se hagan correctamente hasta pasar horas detrás de un escritorio, y sobre todo, me enseñó a lidiar con la insufrible burocracia de mi estado. Sin embargo, hace poco me empezó a invadir cierto sentimiento de vacío, como si algo le faltara a mi vida, y de pronto me encontré cómodamente en ese lugarcito que todos deseamos encontrar, pero del que pocos logran salir; la zona de confort.

¿Y por qué habría de querer salir de ese pedacito de cielo?

Porque mi mente, esa grandísima hdp, comenzó a patearme de nuevo sin darme tregua, y esta ves llegó acompañada de esas señales que el cosmos a veces envía para mostrarte el camino. Así que he decidido que llegó el momento de tomar las riendas de mi propio destino y abandonar la comodidad de ser empleada para convertirme en autoempleada, y más tarde ¿por qué no?, empresaria.

Así que si has pasado de una carrera a otra sin encontrar tu verdadera pasión, sin importar la edad que tengas, no desesperes, tarde o temprano llegará. Lo único que te recomiendo es que te mantengas activo en el proceso; las arañas tejen sus redes más rápido de lo que crees y podrían atraparte el resto de tu vida haciendo algo que no te gusta hacer, y como las arañas cuando mueren, podrías terminar seco en un rincón.

Tan tan