Alfileres
Le esperaba una situación incómoda e irretractable, cualidades asimétricas conjugadas con verbos pasados que nunca sucedieron; esa locura insaciable no encuentra apoyo en las palabras mucho menos en las acciones que poco a poco tergiversan la escasa cordura que queda en ese frío huracán. El olor a piel quemada y blasfema, un consuelo capaz de un suspiro desperdiciado en un altar dedicado a falsos ídolos y mentiras honestas; si es que existe tal abominación.
Días extraños me encuentran, me atrapan y me escupen; lunas en las cuales la extraño, los pilares ilusorios tropiezan y se trastabillan ante promesas de inestabilidad eterna y enferma. El vacío es un lugar normal me dije siempre en días menos grises pero piense lo que piense, sienta lo que sienta, fume lo que fume; la cordura se esfumó con la brisa. Los juegos de palabras ya nunca tendrán el mismo hechizo, mejor hacer caso omiso al teatro occiso.
Que aburrida es la apatía cuando está llena de ironía, película de cuarta categoría que obliga volver al filo de la navaja; casual ¿qué más da? Un corte a… me gusta el dolor en cantidades controladas, ruin aprendiz de corazones laicos y pretextos fugaces; pero se encogió el baile etéreo de una canción jamás bailada. Otra pelada aunque esta vez huérfana de intriga y fatiga, pero me aburro cuando ya todo lo intuyo; extraño el olor y el color de mi sangre brotando de mis ojos incrédulos, al leer sátiras de mierda entre tus palabras inocuas; mientras juego con alfileres y nado en la nada.
Canalizando las penas entre relajos y ajenjo, espinas ponzoñosas obstruyen el flujo del eterno atardecer; conquistar la mente igual con una mentira ensayada, tan falsa que tarde o temprano sonará algo cierta. Las amapolas me saludan a la lejanía, luego a la cercanía; corren en mi. Sombras me seducen al ritmo de cuerdas disonantes que naufragan en lágrimas inexpertas; rodeado de figuras inexplicables que no entienden de razones ni cordones. Alfileres en mi mundo, regañan lo poco que me queda de rebeldía; pero fui niño otra vez, aunque “por siempre a veces sólo dure un segundo”.