Arte de exportación

Trazos multidireccionados con diferente intensidad y carga emotiva se entrelazan conformando distintos tipos de figuras geométricas. Los tonos son muy vivos y desde lejos le impiden adquirir a la obra un carácter tenue o desapercibido. Si es que se agudiza un poco más la mirada, a distancia, se puede apreciar, en segundo plano, elementos que constituyen las facciones propias de una fachada casi convencional en cualquier tipo de edificación urbana: puertas, marcos, columnas y ventanas. Ese lienzo arquitectónico, de dimensiones grotescas que maravilla a quien lo aprecie, puede estar emplazado en Córdoba, Rosario, Buenos Aires, o Tucumán, como así también en Polonia, Rusia y Francia. El responsable de aquella intervención artística, que convive con las peticiones de una locación previamente insípida, es Elian Chali, un joven artista cordobés que posicionó un nombre y un estilo propio en la última década.

Elian, en el proyecto Mapeo de CCEC. Foto: Tania Persico

“Comencé a pintar descubriendo la calle junto a mis amigos del skate, en esa época iba al colegio, tenía 15 años, y lo único que quería era pasar tiempo en la ciudad. Casi sin darme cuenta me topé con algo que es infinito, sin dudas fue el comienzo de un romance”, dice Elian.

Tanto de la mano de exposiciones personales como grupales, sus obras van recorriendo progresivamente el mundo y ganando terreno en festivales y encuentros renombrados. De esta manera, sus obras se enaltecen en ciudades como Querétaro, (México), Besanzón (Francia), Gdynia (Polonia), Moscú (Rusia), Río San Juan (República Dominicana), Atlanta, Nueva York, y el reconocido distrito de arte Wynwood en Miami.

El espectro de piezas es variado y puede ir desde un constructivismo más parco y monocromático, como la que se emplaza en Polonia, hasta una pintura con detalles ínfimos que revalorizan una facha histórica en Rosario, para contrastar –ambas- con la viva explosión de colores que se pueden ver en Buenos Aires y Santa Fé, o la revalorización (y puesta en vida) de puentes de concreto gris en Córdoba (ver fotos). En la abstracción geométrica está su verdadera magia.

Ante la pregunta de qué tipo de influencias es capaz de reconocer como propias a la hora de forjar su camino admite: “A toda una cultura, a un movimiento, y a una forma de ser y de pensar. Sin dudas pertenezco a un grupo de personas a las que les gusta plantear diferentes maneras de hacer las cosas. No se trata de algún artista puntual, o héroe popular, sino que es más una voz general. Tengo muchas personas que admiro y que son una gran fuente de inspiración, pero lo que me influye tiene que ver con mecanismos, con formas de la época, y con lo que me rodea, no podría ponerle nombre y apellido a esas influencias”.

Sos un artista callejero, al menos en esencia, ¿qué veías ahí que te motivaba a dejar un registro, por encima de lo que podría ser una creación puertas adentro?

Con perspectiva, y ya con algunos años de experiencia, puedo dar certezas de que no me gusta hablar de “la calle” o de un mural, sino que me gusta hablar de ciudad. Pienso que las urbes son un excelente espejo de lo que nos sucede como grupo social, en donde el arte cumple un papel bastante inocente, pero es sin dudas un elemento de comunicación necesario. Tal vez sea más posible que se note su ausencia que su presencia, tiene que ver con un nivel inconsciente. En muchos casos es solo creación de estética, pero siempre imprescindible. Es el resorte social, lo que nos distingue, la cultura.

En ese sentido, la primera etapa de mi carrera fue 100% impulsiva e intuitiva, era una fuerza que me llevaba a entender y conocer lo que me rodeaba a través del ejercicio. La segunda ya fue trabajar capitalizando cada entorno.

Tenés una marca personal muy fuerte en cuanto a la intensidad de los colores y a la diversidad de líneas en tus trazos ¿creés que hay un mensaje que se pudiera explicar en simples palabras detrás de lo que intentás comunicar?

Yo siempre digo que para comunicar, tengo la suerte de saberme expresar con palabras. En el arte busco otra forma, busco entender, ver y cuestionar otras cosas, como si fuera otra cabeza. La información de colores y elementos básicos son herramientas suficientes para interactuar con el soporte, y generar sutiles campos de comunicación. No quisiera relacionar a mi trabajo con el campo del simbolismo, ya que todo lo que nos rodea tiene su construcción social de significado y suele ser bastante asfixiante. En el campo del arte cualquier mensaje ya ha tenido su depuración y su análisis exacerbado.

Tus obras se comienzan a plasmar por todo el mundo ¿qué vas recogiendo de esas experiencias de viajar y ver otras cosas que antes no tenías a mano?

Creo que voy recogiendo el poder interactuar y experimentar con diferentes parámetros, eso es sin dudas lo que más enriquece a un artista que trabaja en el espacio público. Pero también el clima, el contexto socio-económico, las culturas, los lenguajes, la organización y el planeamiento urbanístico, son todos factores propios de cada ciudad que han influido mucho en el desarrollo del concepto de mi obra. No son sólo vivencias que se impregnan en mí como persona, también son piezas fundamentales en mi objetivo de enriquecer aspectos como artista. Creo que conocer el mundo enriquece más los procesos que los resultados finales. Por eso digo que mi obra se trata de algo móvil, de una máquina de preguntar e intentar explicar.

¿Qué factores sentís necesario analizar cuando te proponés intervenir un lugar?

El primer ítem que me interesa analizar es el impacto visual de la cuadra. No me olvido que mi trabajo se trata de maquillaje, por lo tanto es sumamente importante entender la función que va a cumplir cada elemento que yo pueda agregar. Muchas veces este trabajo puede concluir en que no haga falta algún tipo de intervención, porque no todos los soportes son permeables a una transformación, aunque esta sea temporal.

Si se quiere extrapolar tu obra a muestras citadinas es necesario hacer un recorte mediante fotografías ¿Creés que se puede sintetizar bien, en pequeñas muestras, el impacto de las pinturas de los murales? ¿hace justicia esa fragmentación?

Creo que el mejor punto de vista para vivir una obra mía, es personalmente. Siento que no hago arte para contemplar ni sentir, siento que es para comprender y debatir. Me interesa más alguien que pueda vivir la experiencia óptica y sensorial que genera mi trabajo en relación a su entorno. Pero bueno, si se trata de muestras fotográficas del mismo, sin dudas el mejor registro será el que considere el entorno dentro de la composición de la foto.

Te invitan a muchos encuentros de artistas ¿de qué se habla? ¿qué clase de inquietudes ves que suelen ser recurrentes?

Siempre las discusiones son variadas, hay tantos puntos de vista como personas, lo cual abre un abanico infinito de posibilidades a debatir. En lo personal pienso que hay un gran esfuerzo por comprender qué es el arte y qué función tenemos en él, tanto a nivel ideológico y conceptual, como dentro del mercado del arte y su función en el capitalismo.

¿Tenés algunas mañas puntuales para trabajar? Como escuchar música, o hacer cierto ritual previo…

Creo que cada contexto va a dictar cómo se debe vivir. A veces es necesario estar en completo silencio y en concentración, como así también a veces es necesario estar abierto al sonido ambiente que te rodea. No me gusta forzarlo, sería evitar una de las grandes riquezas de trabajar en la ciudad.


En Tucumán

En San Miguel de Tucumán es posible ver un proyecto en el cuál trabajó Elian a lo largo de una semana, compartiendo con artistas locales y dando forma a un interesante espacio para el arte. Esa obra se llama Rhythm y está montada sobre el Galpón 20.99, en calle 25 de mayo al 2000, Villa 9 de Julio.

Publicado en La Gaceta.

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