La Realidad Sobre La Confianza En Uno Mismo –Y Como Desarrollarla

Nadie quiere ser tímido, nadie quiere carecer de confianza en sí mismo, y esto es aún más marcado e importante para nosotros, el sexo masculino.
 
La mujer nace, el hombre se hace. 
 
El hombre lidera, la mujer sigue. El hombre propone, la mujer dispone. El hombre penetra, la mujer recibe…
 
En la medida en que un hombre logra desempeñarse, es como un hombre puede destacarse. Estamos diseñados para liderar, iniciar, y crear.
Entre más lideramos, producimos, y creamos más masculinos e importantes nos sentimos y somos percibidos.
 
Un hombre que no produce nada, no tiene valor para la sociedad para la sociedad. Un hombre sin valor para la sociedad es inservible. Un hombre inservible no es atractivo, no es rentable, no es admirable.
 
Y algo es seguro, para poder innovar y actuar sin vacilar necesitamos audacia y autoconfianza.
 
Un hombre tímido e inseguro es Beta –no confundir con introvertido, lo cual, es altamente ventajoso y masculino si se sabe aprovechar, mientras que un hombre audaz y confiado es Alfa.
 
Para ser percibido como un hombre REAL — por ti mismo y por los demás, tienes que ser capaz de actuar cuando la situación lo requiere. La falta de una ejecución determinada es la marca de una masculinidad obstaculizada.
 
En contraste, la distinción de un hombre superior recae en su constante demostración de acción.
 
No se trata de no tener miedo — el miedo generalmente es algo instintivo, se trata de encararlo, de buscarlo, e inclusive invitarlo. De decirle: “te conozco, te eh visto antes, te supere antes, y como en el pasado te dejare aplastado”.
 
No se trata de evitar al dragón, sino de enfrentarlo. Necesitamos matar a los dragones dentro de nosotros. Entre más dragones derrotemos, mayor será nuestra capacidad para sobreponernos.
 
La capacidad para enfrentar retos es el mayor determinante de la confianza en un mismo.
¿Pero por qué?…

La realidad sobre la confianza en uno mismo

La realidad es que la autoconfianza puede presentarse de 2 maneras distintas. La primera es la confianza delirante, y la segunda — y más importante — es la confianza adquirida.

Confianza delirante

La confianza delirante, es propia de un narcisista, y esta soportada únicamente por su delirante percepción de superioridad.
 
Un ego desproporcionado es el activo primario del confiado delirante, lo que lo convierte en un individuo con una confianza dependiente de su estado emocional. Si se siente bien, su ego es potenciado, pero si se siente especialmente cansado/decepcionado su confianza se derrumba totalmente.
 
Debido a que la confianza del narcisista es puramente derivada de su ego y amor propio, cualquier ataque a su persona que logre penetrar sus barreras creara un catastrófico desvanecimiento de su auto seguridad.
 
Un hombre que deriva la mayor parte de su autoconfianza de una ilusión de empoderamiento, aún no ha aprendido que el ego es el enemigo y, como tal, no es recomendable conferirle la capacidad de controlar nuestra auto seguridad.

Confianza adquirida

A diferencia de la delirante, la confianza adquirida es propia de un ganador, y esta soportada por todo su pasado de logros alcanzados.
 
Cada hito de progreso, cada día bien aprovechado, cada año mejorado, sirve como un ladrillo más en la construcción de su castillo de autoconfianza.
 
El hombre que ha cultivado la confianza en sí mismo mediante la acción en lugar de la alucinación, entiende que la confianza se gana al actuar y no al delirar. Sabe que la cultivación de su mentalidad y, consecuentemente, de su auto seguridad es una tarea del día a día.
 
Este tipo de confianza, al estar fuertemente fundamentada es casi indestructible y esta independizada del estado emocional.
 
La confianza delirante es totalmente emocional, la confianza adquirida es estoica y racional.
 
Con la confianza delirante te sientes hasta cierto punto, seguro de que puedes realizar algo, no del todo, y si alguna situación imprevista sucede no sabrás cómo reaccionar.
 
Sin embargo, con la confianza adquirida, sabes que puedes alcanzar algo y CONOCES bien el camino para realizarlo. Esta confianza está totalmente fundamentada, mientras que la delirante es completamente frágil por ser inventada.
 
El único punto en contra de este tipo de auto seguridad comparado con el delirante, es que es más difícil de obtener — tienes que actuar, no solo imaginar — pero, al mismo tiempo, esta misma característica es lo que le brinda su muy por encima supremacía.
 
Como casi todo en la vida (ej. transformar tu cuerpo, construir la carrera/negocio que buscas, relacionarte con las mujeres que te atraen), lo que vale la pena requiere esfuerzo, y solo los que están dispuestos a ponerlo pueden obtenerlo. Este es el caso de la confianza adquirida. Tienes que trabajar por ella.
 
Por otro lado, la confianza adquirida tiene otra ventaja. Independientemente de donde fue obtenida, puede ser utilizada en otras áreas totalmente no relacionadas. Por ejemplo, la confianza que adquieres al bajar de peso y/o ganar masa muscular puede ser transferida para emprender en otras partes de tu vida como, por ejemplo: acercarte a las chicas que te gustan, hablar en público, ir detrás de la carrera que quieres, etc.

La mejor manera de desarrollar la confianza en uno mismo

Entonces, queda claro que la confianza adquirida es inmensamente superior a la delirante, sin embargo, esto no significa que tengas que descartarla totalmente.
 
En la medida y situaciones correctas (ej. al tratar de seducir una mujer), la confianza delirante puede serte de utilidad inicialmente — de allí el dicho: “Fíngelo hasta que lo seas/hagas”.
 
Si puedes crear y proyectar este tipo de confianza — i.e. delirante — hazlo, pero solo como una estrategia provisional y situacional — ej. si la vida te pone en una situación en dónde tu experiencia es casi nula, haz lo mejor que puedas con lo que tengas sin vacilar.
Úsala si la necesitas, pero mantente cultivando la real y duradera — i.e. adquirida — sabiendo que es la que esta cimentada en tu vida.
 
En resumen, ¿Cómo puedes desarrollar una confianza real, imponente, y duradera?
Mejorando constantemente en cada aspecto de tu vida que te interese mejorar. Así de simple. No fácil, pero simple.
 
Todos los demás “trucos” y “técnicas”, en el mejor de los casos solo te proveen con una confianza delirante y provisional.
 
Así que ya lo sabes. Deja de quejarte de que no tienes seguridad en ti mismo.
 
Si quieres desarrollar una verdadera y duradera autoconfianza, gánatela. Trabaja por ella.
 
No más escusas. Trabaja.
 
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PD: Si quieres comenzar a cultivar tu auto confianza mediante la transformación de tu cuerpo, te dejo esta guía que contiene toda la información necesaria para hacerlo. Ya solo tendrás que ejecutar para triunfar.
 
Será simple, pero no fácil. Tendrás que trabajar por ello.

Originalmente publicado en www.elhombresuperior.com.

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